ALAN REINAUGURADO
En su primer discurso, con ocasión de la asunción del mando, en los primeros treinta minutos parecía más bien un señor maduro avaro que busca ahorrar centavos de donde sea. Lo cual está bien. Es necesaria la austeridad; pero de los noventa minutos del discurso, dedicarle treinta como que era mucho. Más parecía efecto político que otra cosa. Creo que bastaba con señalar que se va a ahorrar en distintos pliegos y dejar por decreto supremo las medidas necesarias para el ahorro. Un poco más y presentaba también un proyecto de ley por el cual en todas las dependencias públicas iba a haber foquitos ahorradores. Un poquitín exagerado.
Lo más interesante fue la reforma administrativa del Estado. Ojo, que la reforma y modernización del Estado es asunto más complejo y no sólo se limita al lado administrativo. Está muy bien continuar con la simplificación administrativa, implementar las compras estatales electrónicas, la reducción de sueldos de los funcionarios públicos, fijar la unidad de remuneración del sector público, etc.
Pero, la reforma administrativa del Estado es el primer paso de otros más que deben llevar a un Estado moderno, eficiente, descentralizado y con personal altamente capacitado. Por ejemplo, faltó trazar los lineamientos generales de la descentralización, en especial de las regiones. No basta con decir que les va a dar todo el poder, sino de medidas más concretas. No basta con decir que el SNIP (sistema nacional de inversión pública) iba a pasar a las regiones, sino cómo se va a encaminar ese proceso que quedó medio trunco con el fracaso del referéndum del año 2004. Algo tenemos que hacer para que no quede allí el proceso (con burócratas provincianos que se “comen” el presupuesto regional) y sea una auténtica regionalización que a la larga permita que, en lo político, seamos una república federal.
Estuvo bien en lo del proyecto Sierra Exportadora, pero cuidado, que resucitar el Banco Agrario no es la única medida efectiva. No vaya a ser que se regalen créditos y al final resulten irrecuperables.
Estuvo bien igualmente lo de la zona franca en Puno. De entrar el TLC en vigor el año 2007, atraerá a muchos inversionistas del altiplano que se sentirán interesados en invertir acá si Evo no sabe retenerlos en su país de origen.
Igualmente, el estado de bienestar es importante. Ampliar la cobertura de salud a la mayor cantidad de población es algo necesarísimo. Pero podría colapsar el sistema si no se amplía la infraestructura hospitalaria. Podría suceder lo que pasó con el seguro social. No basta con ampliar la cobertura, sino de mejorar la infraestructura.
Y cuidado también con las exoneraciones, que pueden ser mal aprovechadas. Como la que anunció de deducir como crédito fiscal de las empresas los pasajes aéreos que compren en los fines de semana largo.
Del mismo modo, está bien la libre desafiliación de las AFP, ya que el usuario del sistema privado tiene el derecho de regresar al sistema público si su pensión en el primero no está en las expectativas que supuso. Lamentablemente, cuando fue la afiliación de la primera hora, no se dijo a las personas mayores de cuarenta que su pensión en el sistema privado iba a ser igual o incluso menor que en el público. Así que en buena hora se permite la libre desafiliación.
Sobre las regalías mineras estuvo bien que sea en un diálogo con las empresas mineras que se renegocie ese punto. Debemos tener en cuenta que son contratos-ley, por lo que todo lo pactado, incluyendo regalías, para que surta efectos debe tener el acuerdo de la otra parte. De imponerse unilateralmente, como quería el candidato perdedor Humala, el remedio habría sido peor que la enfermedad. Las empresas mineras habrían ido a arbitraje internacional (pactado en los contratos-ley) y el Estado peruano (es decir todos nosotros) habríamos sido pasibles de pagar una fuerte indemnización por daños y perjuicios a las empresas afectadas, aparte que las inversiones futuras se habrían retraído por desconocer el Estado un contrato. No existe otro camino que la renegociación.
Felizmente no hizo mención a la reforma de
Discurso inaugural de luces y sombras. Más me pareció que hubo fuegos artificiales que sustancia propiamente. Y sobretodo debió haber menos yoismo (el hombre no puede con su genio) y más efectividad.
De todas maneras se agradece que su discurso haya durado sólo noventa minutos y no las tres horas que duraba en su primer mandato. Alan debe recordar a los sajones. Hablan poco y hacen más.
Eduardo Jiménez J.
EMPRESAS ESTRATÉGICAS. ¿SON NECESARIAS?
El rol empresarial del Estado siempre fue criticado intensamente por la ineficiencia que tuvo como empresario, a tal punto que las privatizaciones de los noventa prácticamente no tuvieron resistencia.
Debemos dejar en claro que el Estado por si mismo no es mal ni buen administrador. No nace genéticamente así, depende más bien de la capacidad administrativa que tenga, de los cuadros técnicos que contrate más allá del carné del partido de turno y de la autonomía política y financiera que se le otorgue a la empresa pública.
Lamentablemente, en nuestra historia reciente no hemos tenido casos de empresas públicas que hayan sido exitosas, sino todo lo contrario.
Creadas masivamente en el gobierno de Velasco (1968-75), producto de las nacionalizaciones de la época, el resultado fue que se acumuló una enorme carga burocrática que los sucesivos gobiernos la fueron engrosando, a fin de cumplir con sus partidarios, llevando al colapso financiero a las empresas públicas sostenidas artificialmente por el tesoro público (o sea por todos nosotros como contribuyentes).
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Treinta años después la experiencia se quiso repetir de nuevo, siendo una de las banderas del plan de gobierno de Ollanta Humala en las últimas elecciones generales.
Pero antes de estar de acuerdo o en desacuerdo, hay que hacerse algunas preguntas básicas como: ¿son necesarias las empresas públicas?, ¿a qué se denomina empresa “estratégica”?, ¿que empresas calificarían como “estratégicas”? y cuál sería el procedimiento para que el Estado acceda a una empresa considerada estratégica.
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¿Son necesarias las empresas públicas?
La respuesta a la pregunta dependerá del tipo de visión o de plan económico que se tenga como norte.
Desde una óptica liberal, no son necesarias; desde una óptica de un Estado intervencionista, sí lo son.
La experiencia de las privatizaciones en los años 90 demostró que eran necesarias algunas empresas públicas a fin que el Estado intervenga directamente en lo que el mercado no podía regular por si mismo o participando en un rol subsidiario al sector privado, y también, porqué no, para que gane utilidades con la empresa como haría cualquier accionista privado. Lamentablemente la visión neoliberal privatizó todo sin medir las consecuencias futuras para el país.
¿Son necesarias las empresas estratégicas?
Primero debemos definir que se entiende por “estratégica”.
El DRAE define la voz “estratégica” como De importancia decisiva para el desarrollo de algo.
Y acá viene el problema que es de delimitación.
¿Qué sería importante para el desarrollo del país?
Si nos atenemos a un criterio abierto, amplio, bastante flexible, estratégico sería absolutamente todo, desde la alimentación hasta el uso de la energía nuclear. Así tendríamos empresas del Estado dedicadas a la producción y distribución de panes, fideos y mantequilla (necesarios para la alimentación), pasando por aquellas que vendan el gas doméstico a domicilio o se dediquen a la telefonía o al servicio de tv por cable (ya que también sería estratégica por el contenido de los programas para la formación de la familia peruana), hasta aquellas que se dediquen a la banca y finanzas, generen energía de cualquier tipo o manden hombres a la luna. Tendríamos un innumerable e inmanejable número de empresas estatales consideradas “estratégicas” que sería muy difícil de seguir y menos supervisar.
El otro criterio, es el criterio restringido, por medio del cual el Estado tendría un rol empresarial muy puntual y delimitado, con algunas pocas empresas que sean fácilmente supervisadas, con cuadros técnicos apropiados (no nombrar, por ejemplo, de gerente general al “amigo” del presidente o aquel que no cuente con calificaciones técnicas para el cargo) y que gocen de la suficiente autonomía financiera y política.
Lo cual no es tan fácil como parece debido a que es necesario ponerse de acuerdo no sólo en el gobierno, sino con la oposición y con la sociedad misma (ya que nosotros las financiamos y teóricamente nos pertenece) qué empresas o en qué sectores podría desarrollar la actividad empresarial el Estado.
¿Qué empresas calificarían como “estratégicas”?
Respondida la pregunta anterior y de acuerdo al criterio amplio o restringido utilizado, será más fácil determinar que empresas califican como estratégicas. Si se utiliza el criterio amplio serían una infinidad las empresas públicas, si se usa el criterio restringido serían muy pocas.
¿Cuál sería el procedimiento para que el Estado acceda a una empresa considerada estratégica?
Esta es una o la más delicada pregunta, porqué de la forma que el Estado tenga para acceder a una empresa considerada estratégica, dependerá su relación con la sociedad y sobretodo con los sectores económicos involucrados y sobretodo si realmente se comporta como un Estado Constitucional de Derecho.
Una primera forma sería la creación desde cero de una empresa estatal. Acá, el gobierno encontrará un primer escollo:
Otra forma sería vía compra de acciones de empresas privadas o ampliación del capital de estas. Cualquiera de las dos va a requerir el acuerdo con la empresa donde el Estado quiere intervenir y la forma en que lo hará. No podrá el Estado intervenir “manu militari” en una empresa privada. Menos iniciar procesos masivos de expropiación, las consecuencias para el país y para el propio gobierno serían nefastas, el remedio sería peor que la enfermedad.
Y una forma final es por medio de organismos reguladores. El Estado no sería propiamente empresario, pero regularía la actividad empresarial considerada “estratégica” a través de organismos creados ad hoc, los cuales, está demás señalar, deberán gozar igualmente de plena autonomía y con cuadros técnicos altamente calificados.
Y para finalizar, no hay que olvidar que cualquiera de las formas planteadas requiere financiamiento (sea vía deuda externa o deuda interna) y teniendo recursos escasos y necesidades urgentes que atender en el país, el gobierno que quiera intervenir en la actividad empresarial tendrá que hilar muy fino, caso contrario abrirá una caja de Pandora que le podría estallar en plena cara, con efectos nocivos no sólo para él sino para toda la sociedad.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es
EL DIA DEL MAESTRO
Si bien fue el 6 de Julio pasado, merece una reflexión, por lo menos corta con motivo de la celebración.
Existen dos servicios que son básicos que los brinde el Estado: educación y salud. Y los dos servicios tienen deficiencias bastante evidentes. Pero, ¿qué pasa con la educación pública?
Es lugar común decir que la educación está en crisis. Las causas son varias, ya los especialistas en la materia lo han resaltado. Generalmente se tiende a creer que es suficiente con aumentar el sueldo a los profesores del sector público (creo que decir “maestro” es un poco exagerado). Pero, realmente ¿aumentado el sueldo a los profesores se soluciona el problema?
El problema es más complejo que el simple aumento salarial. Pasa lo mismo que con el aumento a los magistrados. Se pensó que aumentándoles sus sueldos se iba a mejorar la administración de justicia y evitar la corrupción y ya vemos como sigue el Perjudicial como lo llamada don Ricardo Blume.
La problemática de la educación requiere una solución multi facética. Desde el tipo de educación que queremos para los retos que se le presenten al país de cara al siglo XXI, pasando por la forma en que se imparte, el tipo de administración educativa (no creo que la municipalización de la educación recientemente anunciada por el presidente electo sea una solución per se) hasta lo que debemos hacer con el Sutep, el sindicato de los maestros.
Y es que lo que nació como un ideal de progreso y avanzada hace treinta años se ha convertido en lastre para todo avance y suerte de feudo de un partido político de izquierda (Patria Roja).
Como se ve la solución es sobretodo política, no sólo económica. Poner el cascabel a Patria Roja requerirá coraje político y decisión. Quizás ya es hora de pensar en otras alternativas de educación y en una reforma cuyos resultados no se verán en cinco ni en diez años, demorará como todo aquello que es realmente importante. Pero es mejor dar el primer paso desde ahora. Con el TLC ad portas y la modernización que requiere el país, la educación es esencial para trasformar al hombre y para tener ya no individuos anónimos sino ciudadanos en todo el cabal, profundo y revolucionario concepto que el significado conlleva. Es mejor comenzar desde ahora, más tarde se nos puede pasar la hora del tren de la historia.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es
LIBEREN A LAY FUNG¡¡¡
El caso todos lo conocemos y todos compartimos que el pobre perro sólo cumplía fielmente con sus funciones.
El agraviado, a quien ocasionó la muerte, entró de noche para perpetrar un robo y se encontró con el temible rottweiler, a quien habría atacado con una cadena, siendo repelido por el can.
Personalmente me gustan los animales, quizás más que las personas (como dice el viejo adagio más conozco a los seres humanos y más quiero a los animales); y si bien Lay Fung se ha ganado la simpatía de muchas personas (incluso una señora se lo quiere llevar a Canadá, otorgándole “asilo” permanente y una vida digna), resaltaré otros argumentos más a su favor:
1) El can cumplía sus funciones. Es un perro guardián, por lo que cumple su función de que ningún extraño entre en lo que considera “su territorio”. Con mayor razón si primero fue atacado por el presunto delincuente.
2) El hecho ocurrió dentro de una propiedad, no en un lugar público como puede ser un parque o una calle. Por lo que el dueño estaba en todo su derecho de resguardar su propiedad, incluyendo un rottweiler. Cosa distinta hubiera sido de haberse producido el hecho en un lugar público, sin que el dueño tomase las medidas de seguridad.
3) De sacrificar a Lay Fung damos un mensaje negativo a la sociedad: que no podemos tomar las medidas de seguridad necesarias en nuestra propiedad sea un animal, un cerco eléctrico o cualquier otra, porqué sino, a nosotros, nos cae “el peso de la ley”. O sea los ciudadanos pagamos el costo de la ineficacia del Estado en brindarnos seguridad.
4) Esto traería a su vez mayor número de robos en propiedades privadas, toda vez que los delincuentes sabrían muy bien que no se puede contar con medidas de seguridad, ni siquiera perros guardianes, y podrían entrar impunemente a nuestras casas sin que nosotros podamos hacer nada.
5) Lo cual a su vez traería una mayor anomia social, ya que nadie respetaría las reglas ni las normas, menos la propiedad privada.
6) Eso sí, el "indulto" a Lay Fung sería sin perjuicio de la indemnización y gastos de sepelio que deberá solventar el propietario del inmueble (ya los penalistas han sostenido que no existe ilícito penal contra el dueño del animal). Una cosa es el perdón a un pobre animal que cumplía con su rol de guardián y otra la reparación a los deudos de la persona fallecida, por más delincuente que sea.
Así que esperemos que en “el caso Lay Fung” prime la cordura y se perdone la vida a un animal que sólo defendió lo que consideraba su hogar.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es
10 CONSEJOS A LOS DE IZQUIERDA
1. Mantenga viva la indignación.
Verifique periódicamente si usted es realmente de izquierda. Adopte el criterio de Norberto Bobbio: la derecha considera la desigualdad social tan natural como la diferencia entre el día y la noche. La izquierda, por el contrario la encara como una aberración a erradicar.
Cuidado: usted puede estar contaminado por el virus socialdemócrata, cuyo principal síntoma es utilizar métodos de derecha para obetener conquistas de izquierda y, en caso de conflicto, desagradar a los pequeños para no quedar mal con los grandes.
2. La cabeza piensa donde pisan los pies.
No es posible ser de izquierda sin mancharse los zapatos allá donde el pueblo vive, lucha, sufre, se alegra y celebra sus creencias y sus victorias. Teoría sin práctica es hacerle el juego a la derecha.
3. No se avergüence de creer en el socialismo.
El escándalo de la Inquisición no hace que los cristianos abandonen los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el Este europeo no debe llevarle a usted a desterrar el socialismo del horizonte de la historia humana.
El capitalismo, que está en vigor hace ya 200 años, ha fracasado para la mayoría de la población mundial. Hoy somos 6 mil millones de habitantes. Según el Banco Mundial, 2.800 millones sobreviven con memos de 2 dólares por día, y 1.200 millones con menos de un dolar por día. La globalización de la miseria no es mayor gracias al socialismo chino, que, a pesar de sus errores, asegura alimentación, salud y educación a 1.200 millones de personas.
4. Sea crítico sin perder la autocrítica
Muchos militantes de izquierda cambian de lado cuando empiezan a buscar tres pies al gato. Marginados por el poder, se vuelven amargados, y acusan a sus compañeros/as de errores y vacilaciones. Como dice Jesús, ven la paja en el ojo del otro, y no la viga en el suyo. Ni se comprometen para mejorar las cosas. Se quedan como meros espectadores y jueces, y, poco a poco, son cooptados por el sistema.
La autocrítica no consiste sólo en admitir los propios errores, sino admitir ser criticado por los/as compañeros/as.
5. Sepa diferenciar entre militante y "militonto".
Militonto es aquel que presume de estar en todo, participar en todos los actos y movimientos, actuar en todos los frentes. Su lenguaje está lleno de las grandes palabras y los efectos de su acción son superficiales.
El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, reflexiona, medita; se cualifica en una determinada forma y área de actuación o actividad, valora sus vínculos orgánicos y los proyectos comunitarios.
6. Sea riguroso en la ética de la militancia
La izquierda actúa por principios. La derecha, por intereses. Un militante de izquierda puede perder todo -la libertad, el trabajo, la vida…- menos la moral. Sin moral, desmoraliza la causa que defiende y encarna, y presta un inestimable servicio a la derecha.
Hay tipos amarillos disfrazados de militantes de izquierda. Es el sujeto que se compromete teniendo en vista sobre todo su ascenso hacia el poder. En nombre de una causa colectiva, busca en realidad su interés personal.
El verdadero militante -como Jesús, Gandhi, Che Guevara- es un servidor, dispuesto a dar la propia vida para que otros tengan vida. No se siente humillado por no estar en el poder, ni orgulloso por estarlo. El no se confunde a sí mismo con la función que ocupa.
7. Aliméntese con la tradición de la izquierda.
Es preciso oración para cultivar la fe, cariño para nutrir el amor de la pareja, y "volver a las fuentes" para mantener encendida la mística de la militancia. Conozca la historia de la izquierda, lea (auto)biografías como el "Diario del Che en Bolivia", y novelas como "La Madre" de Gorki, o "Las uvas de la ira" de Steinbeck.
8. Prefiera el riesgo de equivocarse con los pobres, a la pretensión de acertar sin ellos.
Convivir con los pobres no es fácil. Primero suele darse una tendencia a idealizarlos. Luego se descubre que entre ellos se dan los mismos vicios que en las demás capas sociales. Ellos no son mejores ni peores que los demás seres humanos. La diferencia es que son pobres, o sea, personas privadas injusta e involuntariamente de los bienes esenciales de la vida digna. Por eso es por lo que estamos a su lado. Por una cuestión de justicia.
Un militante de izquierda jamás negocia los derechos de los pobres y sabe aprender con ellos.
9. Defienda siempre al oprimido, aunque aparentemente no tenga razón.
Son tantos los sufrimientos de los pobres del mundo que no se puede esperar de ellos actitudes que tampoco siempre aparecen en la vida de quienes tuvieron una educación refinada.
En todos los sectores de la sociedad hay gente corrompida y bandidos. La diferencia es que, en la élite, la corrupción se hace con la protección de la ley y los bandidos son defendidos mediante mecanismos económicos sofisticados, que permiten que un especulador lleve una nación entera a la ruina.
La vida es el don mayor de Dios. La existencia de la pobreza clama al cielo. No espere jamás ser comprendido por quien favorece la opresión de los pobres.
10. Haga de la oración un antídoto contra la alienación.
Orar es dejarse cuestionar por el Espíritu de Dios. Muchas veces dejamos de rezar para no oír el llamado divino que exige nuestra conversión, o sea, el cambio de rumbo en la vida. Hablamos como militantes y vivimos como burgueses, acomodados, o en la fácil pósición de jueces de quien lucha. Orar es permitir que Dios subvierta nuestra existencia, enseñándonos a amar como Jesús amaba, liberadoramentte.
Frei Betto, autor de la novela "Entre todos los hombres"
Cuba.*
*Éste decálogo me lo mandó un amigo de izquierdas, aunque sirve igual para todo aquel que mantenga vivo un espíritu crítico, cosa que no se puede decir siempre, sea de gente de la izquierda o de la derecha.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es
LA REFORMA DEL CÓDIGO CIVIL
(Adaptación de una conferencia del mismo título del suscrito)
Cada cierto tiempo cobra notoriedad alguna corriente que propugna una reforma total del Código Civil, algunos incluso contagiados del nuevo siglo y el nuevo milenio hablan hasta de un Código Civil para el siglo XXI.
Ante dicha afirmación, la pregunta natural que surge es si es necesaria una reforma total del Código o sólo basta una reforma parcial.
Veamos algunas precisiones previamente.
Un Código Civil es una sistematización de normas que regulan de manera general la conducta privada de los ciudadanos en ciertos aspectos. De allí que algunos juristas hablen ya no de un derecho civil sino de un derecho privado a fin de deslindar claramente los actos de los particulares de los actos públicos donde es el Estado el principal actor. Por eso tenemos, por ejemplo, un libro de familia u otro de contratos que en su diferencia de contenido encuentran como nexo común la aplicación de normas por los particulares en ciertos actos de relevancia jurídica a su vida personal. Si queremos hacer un testamento nos tenemos que remitir a las normas respectivas, lo mismo ocurrirá de tener pendiente una obligación de dar suma de dinero, o de acordar una modalidad de contrato.
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Las innovaciones totales de Códigos Civiles han sido escasas. A diferencia del número de constituciones que hemos tenido, apenas hemos contados con tres códigos civiles a lo largo de los 180 años de nuestra vida republicana (no considero el Código Civil del Estado Nor Peruano de 1836, de efímera vida), lo cual dice mucho de la estabilidad jurídica de nuestra tradición civil a diferencia de nuestra tradición constitucional, pero más que todo porqué las relaciones sociales en su esencia demoran más en cambiar con el tiempo, a diferencia de los sobresaltos políticos que hemos tenido a lo largo de nuestra azarosa y agitada vida política.
Y es que una sociedad no cambia de la noche a la mañana tan fácilmente como lo haría un gobierno, sino que su trasformación se va decantando en el tiempo, poco a poco. Las tradiciones, las costumbres, las formas sociales cambian muy imperceptiblemente.
Naturalmente que en todo este complejo proceso social influyen los avances tecnológicos, los cuales pueden causar una revolución en la sociedad en pocos años. Así tenemos, por citar dos ejemplos que hace poco parecían extraídos de la ciencia ficción, la manipulación genética y las formas de otorgar un testamento.
El primero trae consigo un problema de orden ético que el legislador sólo tratará de poner límites de permisividad. Pareciera que estamos más cerca que nunca del ideal nietzschiano del superhombre con cualidades físicas e intelectuales superiores al común de los mortales. Pero ese fin colisiona con el resto de la humanidad que no puede acceder a esos avances. Son preguntas que todavía no encuentran una justa respuesta.
En el caso de los testamentos existen problemas de actualización. Nuestro ordenamiento todavía considera las tres formas clásicas que datan del siglo XIX: el testamento por escritura pública, el testamento cerrado y el testamento ológrafo, conjuntamente con el testamento militar y el marítimo. Cuántas personas otorgan testamento por escritura pública. La realidad dice que muy pocas. Porqué no permitir el testamento otorgado a través de un medio electrónico. Porqué no puede tener validez legal también otorgar un testamento por medio de mi computadora personal. Ahora, gracias al abaratamiento de la tecnología, uno puede grabar su última voluntad, dejarla en un archivo encriptado de la PC y disponer que al momento del fallecimiento se abra con la clave respectiva y que se ejecute sin más complicaciones. Sin embargo, legalmente eso todavía no es posible, pese a que la realidad lo permite.
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También tenemos problemas en ajustar los presupuestos legales a la realidad social, como sucede con el controvertido tema del matrimonio entre personas del mismo sexo.
Podemos seguir entendiendo a la familia en la forma tradicional concebida o debemos abrir el abanico de posibilidades a formas que respeten la igualdad de derechos y permitan la libre unión legal de personas del mismo sexo.
No mencionemos a los contratos nominados, los cuales, a pesar del uso difundido que todavía tienen en su mayoría, han sido rebasados por los denominados “contratos modernos”, lo que lleva a preguntarse si no sería necesaria una inclusión de estas nuevas formas de contratación en nuestro querido Código.
Todos ellos son dilemas que plantea el Código Civil al momento de ser reformado, que sin ser vetusto, exige un cambio bastante radical en muchas instituciones.
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Las opciones de reforma legislativa abarcan un abanico de posibilidades: tenemos desde la reforma parcial de articulados, pasando por una reforma sustantiva de los distintos libros hasta la reforma total de sustitución de un Código por otro.
Las decisiones son varias para tomar uno u otro camino.
Generalmente la reforma parcial por articulados se debe a “retoques” del Código adecuando uno que otro artículo a los cambios producidos en la sociedad o perfeccionando una institución. Es el caso, por ejemplo, de la inclusión de la causal de separación de hecho al interior del artículo 333. Obedeció a la necesidad de regularizar el elevado número de parejas conyugales que vivían separadas, e incluso habían formado hogares independientes con hijos de progenitor distinto al cónyuge con el cual se encontraban todavía legalmente casados, y que pese a lo cual seguían unidas en matrimonio. Era una aberración a la que el legislador quiso encontrar una salida a fin de solucionar el problema de muchas parejas que han visto así resuelta su irregular situación.
La reforma sustantiva de los distintos libros obedece a que las instituciones contenidas son obsoletas y es necesario adecuarlas a los nuevos tiempos. Se hace necesaria una reforma tan radical que prácticamente no queda nada del anterior Código. Es lo que ha pasado con el Código Civil Francés de 1805, código histórico y emblemático de la tradición romano-germánica y que influyó en muchos códigos del mundo, incluyendo el primero que tuvimos nosotros, el de 1852. Esa poderosa razón histórica y el orgullo que sienten los franceses por su código ha hecho que no lo sustituyan, sino lo reformen de tal manera que sólo quede la tapa del viejo código francés. Igual sucede con el Código Vélez Sarfield de los argentinos. Ha sufrido tantas modificaciones que el original es pieza de estudio por los historiadores del derecho; aunque fieles a su natural modestia, no faltó un jurista argentino que calificara al Código Vélez Sarfield como The best of the World, el mejor del mundo.
El tercer camino, la sustitución de un código por otro, es el más radical. Es el cambio “revolucionario”, que debe obedecer a que el anterior código quedó totalmente obsoleto y es necesario uno nuevo que contenga instituciones acorde con los tiempos que se viven en la sociedad donde ejercerá su imperio. Es lo que pasó, por ejemplo, con la sustitución de nuestro Código de 1936 por el de 1984, actualmente vigente. El Código del 36 era muy bueno, pero demasiado técnico y carente de instituciones que reflejen los cambios que vivió nuestro país en los años posteriores a la segunda guerra mundial.
Existe un cuarto camino, que no es propiamente tal, y que consiste en que no exista código civil. Esta vía la propugnan los liberales en su versión más extrema, lindantes con el anarquismo, quienes sostienen que se debe dejar libremente a que la sociedad se autoregule, por lo que no debe existir un código que contenga reglas de cómo actuar los individuos en sus actos que tienen trascendencia jurídica, constituyendo la jurisprudencia el norte regulador, un tanto al modo del derecho anglosajón.
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Como se ve, cada camino tiene sus pros y sus contras. Y también sus defensores y detractores.
Es cierto que muchas veces existen intereses creados para modificar totalmente un código. Los juristas, como cualquier ser humano, tienen el deseo de ser famosos y que su nombre quede para la posteridad como un “padre” del nuevo código. Al igual que sucede con aquellos que promueven una nueva e innecesaria constitución, aunque ese es otro tema.
A veces, los argumentos para sustentar su posición son extrajurídicos. No faltó alguno por allí que a inicios del nuevo siglo hablara de un código para la nueva época o para el nuevo milenio. Argumentos medio cabalísticos que no fundamentaban jurídicamente la razón de cambiar un código por otro, sobretodo de un código que tiene pocos años de vida como es el Código del 84.
Otros, más crematísticos, al proponer una reforma (principalmente del libro de Obligaciones) veían más los intereses de sus clientes particulares, generalmente grandes empresas que asesoran, que el de la mayoría de los peruanos.
También en la década del noventa, debido a la onda neoliberal que vivió nuestro país, estuvimos contagiados de esa novelería de cambios completos de códigos. Ahora el debate como que ha calmado, ha reposado como para elaborar un anteproyecto de enmiendas (www.minjus.gob.pe) que permita examinar detenidamente las reformas de nuestra segunda ley más importante luego de la Constitución Política, como es el Código Civil.
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Sin embargo, es necesario pensar con la cabeza fría y sobretodo analizar nuestra realidad social para saber si es inevitable reformar nuestro código o no, y sobretodo que tipo de reforma queremos.
Ello debido a que muchas veces lo que hacemos es copiar instituciones de otros países sin saber si serán útiles en nuestro medio o no, lo cual al final produce un desfase entre la realidad social y la legislación que se le quiere aplicar.
Por ello, es más útil una investigación de la realidad social antes de aplicar una institución legal, a fin de saber si se “aclimatará” o no en nuestro país.
Pero, generalmente los juristas parten al revés. Son gente muy versada, muy conocedora de las instituciones jurídicas en boga, pero desconocen la realidad en la que viven, o no la conocen muy bien. De allí que me atrevería a proponer una idea bastante heterodoxa para el mundo del derecho: que las comisiones que elaboren los proyectos de reformas de códigos estén constituidas también por sociólogos y antropólogos. Eso le daría otro acento a los proyectos que se dictaminen. Y un punto adicional que en las grandes ciudades nos olvidamos: legislar también para las zonas rurales más apartadas. En esas zonas, donde ni siquiera llega el diario oficial, donde las normas escritas no son lo usual, menos los códigos tal como los conocemos, donde utilizan el derecho consuetudinario para resolver sus conflictos legales. Lamentablemente al momento de legislar, nuestros apreciados juristas se olvidan de esas zonas apartadas por una sencilla razón: no viven allí y no existen en su imaginario social. Felizmente el anteproyecto que comentaremos más adelante ha recogido la costumbre como fuente del derecho peruano.
El derecho consuetudinario, ese primer derecho que nació cuando el hombre comenzó a vivir gregariamente todavía es una realidad y debe ser aprovechado para servicio de aquellos que tienen otra forma de vida muy distinta a la nuestra. Es más, todo magistrado que vaya a una zona rural debería estar equipado con el bagaje de ese derecho (y con el manejo del idioma autóctono) y no sólo con sus códigos como fatalmente sucede.
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Retomando nuestra pregunta inicial sobre la reforma del Código Civil, qué camino debemos elegir.
La pregunta no es fácil de responder, debido a que entran en juego varios factores y sobretodo técnica legislativa.
Qué clase de Código queremos. Uno “técnico”, como el de 1936 y que sólo los entendidos lo comprenderían, o uno didáctico, como el de 1984, donde hasta el no letrado comprende los preceptos contenidos.
Frente a la masificación que existe y el acceso al conocimiento, creo que los lineamientos de fácil comprensión del Código vigente deben continuar. Existe más de una generación de estudiantes de derecho que se han formado con el Código del 84 y creo que su formación ha sido más sencilla para la comprensión de su contenido, aunque se halla descuidado la parte doctrinaria que lo sustenta y la necesaria jurisprudencia que debe reforzar los preceptos legales, a contraposición del Código del 36, donde se forjaron grandes juristas, hoy desaparecidos ya, que aportaron copiosa e importante doctrina.
Precisamente existe una escasez de doctrina nacional generada a partir del Código del 84. Si revisamos algunos libros de derecho de autores nacionales, existen pocas instituciones trabajadas. En contratos, por ejemplo, para estudiarlo, la mayoría toma el más clásico de todos: la compraventa, pero nadie se atreve a realizar una propuesta de cambio de la sección de contratos nominados. Deben seguir tal como están o deben ser modificados y actualizarlos a los nuevos tiempos.
O pongamos el caso del libro de derechos reales. Salvo uno o dos autores nacionales, nadie más se ha ocupado de la necesidad de un cambio del libro, sobretodo en lo que se refiere a la clasificación de los bienes, que fue buena en su tiempo pero que ahora clama por un cambio urgente. El libro de personas sigue la misma suerte, por no hablar de otros libros, como el de derecho de sucesiones, cuyas formas testamentarias, como vimos, son las mismas que se usaban hace doscientos años atrás, como si el tiempo no hubiera trascurrido y la tecnología fuese la misma.
Tenemos allí un cuarto escollo (el primero es la poca información de la realidad social que tiene el jurista que confecciona un código, el segundo la técnica legislativa que queremos usar, el tercero el tipo de reforma que queremos). No podemos cambiar radicalmente un Código sin haber creado la necesaria doctrina que sustente un cambio serio y que tienda a perdurar en el tiempo.
Sin embargo, los problemas no terminan allí. Pasan también por la necesaria precisión de concordar las normas con otras legislaciones que ya existen como el Código Procesal Civil, la ley de Arbitraje o la ley de Conciliación, por citar sólo algunas más cercanas a nuestro CC.
Todo ello nos hace preguntar hacia donde debemos dirigir nuestros esfuerzos.
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El anteproyecto de enmiendas al Código Civil ha tenido como fin no una reforma total de los libros sino, como la exposición de motivos lo señala, proponer únicamente las modificaciones necesarias o urgentes al Código Civil de 1984.
Es decir, nos encontramos ante una reforma parcial de algunos artículos y la inclusión de otros nuevos.
Citaremos algunos de los cambios más resaltantes de acuerdo a la sistemática establecida en nuestro CC.
En el Título Preliminar resalta la incorporación de la costumbre como fuente de derecho. Fuente olvidada desde que los grandes codificadores pusieron sólo énfasis en la ley escrita, olvidando el sustrato consuetudinario existente sobretodo en países tan heterogéneos como el Perú.
En el libro de Personas, se agrega un artículo dedicado expresamente a la manipulación genética para fines terapéuticos o de prevención y eliminación de enfermedades graves, dejando el desarrollo de lo preceptuado a una norma con rango de ley.
En el libro de Acto Jurídico se precisa los requisitos de validez que se requiere para el acto jurídico. Es de resaltar que se conserva la denominación de acto jurídico tal cual ya existe y no se introduce la de negocio jurídico con todas las implicancias doctrinarias que ello conllevaría, en vista que es la más conocida y usada por los operadores de derecho locales.
En el libro de Derechos Reales se establece la nueva clasificación de los bienes, considerando los avances tecnológicos, en bienes corporales e incorporales, junto a la ya clásica de bienes muebles e inmuebles, añadiendo también la de bienes registrados y no registrados. Esta última clasificación va a permitir que los bienes registrados tengan mayor estatus y seguridad jurídica, sobretodo al tratarse de transacciones económicas importantes como la compraventa de un inmueble, algo que en más de una ocasión ha producido verdaderos dolores de cabeza a los contratantes, principalmente al comprador, cuando no se encuentran debidamente inscritos en Registros Públicos.
En Fuentes de las Obligaciones, en la institución de la responsabilidad extracontractual y concordante con los derechos del consumidor, ha incorporado la responsabilidad civil por daños ocasionados a la integridad o salud de los consumidores o a sus bienes por los defectos de productos o servicios.
Y, en Derecho Internacional Privado sobre los efectos de los matrimonios celebrados en el extranjero, estos no los tendrán sino hasta ser inscritos en el registro correspondiente, elevando a rango de precepto civil una norma del reglamento consular.
Entre las omisiones del anteproyecto, se ha omitido en el libro de Familia la separación convencional y divorcio ulterior por medio de acto administrativo en la municipalidad donde se celebró el matrimonio o donde tuvieron su último domicilio los cónyuges, como sucede en otros países, o incluso por medio de Notario Público, siempre que no existan hijos menores que requieran tutela jurisdiccional o exista desacuerdo de los cónyuges sobre la liquidación de la sociedad de gananciales, lo cual ayudaría a descongestionar y abreviar las disoluciones de los vínculos por la causal de separación convencional y abarataría en costo y tiempo a los particulares su separación por medio de un proceso administrativo o notarial.
Se ha omitido también en el libro de Obligaciones las recomendaciones para una mejor sistemática e incluso la precisión de algunas instituciones como ciertos juristas ya lo hicieron notar.
Igualmente, no se ha revisado la sección de contratos nominados, la cual requiere más de una actualización.
Como toda obra humana, nada es perfecto sino perfectible. El tiempo y sobretodo el uso de las instituciones por la sociedad dirán si fueron o no suficientes los cambios propuestos en el anteproyecto, recordando que el derecho siempre irá a la zaga de la realidad social y no al revés, tratando sólo de no atrasarse demasiado so pena de ser ignorado por sus destinatarios: nosotros, los particulares.
Muchas gracias.
Eduardo Jiménez J.*
ejjlaw@yahoo.es
* Abogado y sociólogo. Miembro de la Comisión Consultiva de Derecho Civil (Contratos-Obligaciones) y Procesal Civil del Ilustre Colegio de Abogados de Lima. Maestría en Derecho Civil y Comercial. Profesor universitario.
EL MUNDIAL ACABA
Cada cuatro años el mundo interrumpe sus labores habituales para concentrarse en los 22 jugadores y el desplazamiento de una pelota sobre una cancha de césped. La “vedette” como decía Humberto Martínez Morisini.
Hasta éste Observador, no tan adicto al fútbol, se ha detenido a ver algunos partidos y se ha contagiado de ese ambiente electrizante y adrenalínico que se vive. Juego espléndido de algunos, otros no tanto. Entrega total de algunos equipos y en especial algunos jugadores, otros a media máquina como el Brasil que, por confiado, no clasificó. Otros, como Inglaterra mordieron el polvo de la derrota ante un equipo sin mucho pedigree como Portugal, verdadera sorpresa en este mundial, o Zidane que se desquitó de todos aquellos, público y prensa, que lo motejaban de “viejo” y que demostró liderazgo en la cancha y grandeza en el gesto, cuando perdió Brasil. Surgen con justa razón los mitos y leyendas sobre la cancha. Ya no son Ulises o Aquiles, los semidioses de ahora están más cercanos a nosotros.
En fin, produce una envidia sana ver como pueden existir selecciones de otros países con una notable performance, a diferencia de la nuestra, bastante mediocre y que así nos duela, es un reflejo de nuestra cultura peruana en sus peores defectos.Y la pregunta inevitable que surge es si alguna vez regresaremos a un mundial. Existe toda una generación que no conoce a una selección peruana que vaya a un mundial. Sin ser entendido en fútbol, creo que para conseguirlo tendrá que existir necesariamente un trabajo a largo plazo, de reingeniería total, cortar muchas cabezas sin compasión, y dejar de esperar cándidamente a que un entrenador o unos cuantos jugadores de fuera nos den el lustre y la profesionalidad requerida. Es un trabajo difícil pero no imposible. Algo así como el reto que tiene la izquierda para volver a ser una auténtica opción política. Difícil, pero no imposible.
Y es que el fútbol es quizás el deporte que mejor evidencia como marcha una sociedad y cuan cohesionada se encuentra. La coordinación del equipo refleja muy bien lo homogénea que es esa sociedad, así como las virtudes y defectos del alma nacional. Las grandezas y miserias, la generosidad de la entrega y el egoísmo calculado se ven muy bien en los noventa minutos de juego.
La pasión de multitudes es el reemplazo del antiguo circo romano. La sangre ya no corre en la arena, en eso nos hemos “civilizado” –por ponerlo de esa manera-; sin embargo está la competencia, la pasión, la mística, el ardor que se pone en la cancha y como mueve a las multitudes. Y los mundiales han demostrado que también son la forma más “civilizada” de hacer la guerra dos naciones, sin tanto costo en vidas humanas. Es que dentro de nosotros, lo admitamos o no, llevamos impulsos destructivos. Tanatos está allí presente.
El mundial acaba. Algunos entendidos dicen que medio deslucido en comparación con otros. Volveremos a nuestras labores habituales (la política entró en receso y hasta resultaba aburrida para muchos) y dentro de cuatro años estaremos de nuevo prendidos del televisor, guerreando simbólicamente nuestro yo más salvaje, más instintivo, más tribal.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es

¿HA MUERTO LA DERECHA?*
Así como es legítimo preguntarse si la izquierda ha muerto, habría que hacer la misma pregunta sobre la derecha. Y la pregunta no es gratuita. La derecha no gana ninguna elección importante desde la apertura democrática en 1980. Algo pasa.
En los años pos dictadura militar, el PPC fue el partido de derecha por excelencia. Escindido de la radical Democracia Cristiana a mediados de los años 60, fue un partido político de abogados ligados al asesoramiento de las grandes empresas del país. Su propia líder, Luis Bedoya Reyes, ejercía la abogacía y era político a la vez.
Intereses mercantiles y política a veces es una mala combinación. Y Lourdes Flores heredó ese estigma y no pudo escapar a su sino.
Es cierto que en los últimos años Lourdes quiso ampliar el círculo estrecho en que se desplazaba el PPC, condenado a ser un club capitalino, y para lograr su propósito debió recurrir a las alianzas a fin de llegar a ser gobierno y quebrar esa “maldición” que recaía sobre el PPC. Y trabajó duramente, primero con la alianza de Unidad Nacional (alianza que ha demostrado mantenerse a lo largo de los años, aunque herida gravemente por los resultados de la última elección), y simultáneamente viajando al interior del país, visitando pueblo por pueblo, al mejor estilo del extinto Fernando Belaúnde Terry.
La estrategia apuntaba a un partido de derecha popular tipo el PP de España, que podía ser gobierno sin renunciar a sus ideas conservadoras o a su beatería cercana al Opus Dei.
Sin embargo, el resultado ha sido magro, si bien el final de la primera vuelta con su “eterno rival” Alan García fue realmente de fotografía.
Ahora que muchos al interior de UN dan su testimonio de lo que pasó en la campaña, vemos que existió demasiada soberbia y excesiva confianza en los primeros resultados. Ambos "pecados" son imperdonables en un político, más si es abogado también.
Aunque la culpa no es solamente de la campaña electoral (la campaña política de Lourdes es un tratado de lo que no debería hacer un candidato) o de poner en la vitrina nombres ligados al gran empresariado local que la hacían fácilmente acreedora del marbete de “la candidata de los ricos”; hecho por lo demás falso, ya que Lourdes Flores ha ganado en varios distritos considerados populares, lo que indica que su mensaje caló en los “conos”, más cercanos a un discurso de capitalismo popular que a uno de lucha de clases como el que enarboló Ollanta Humala en la primera vuelta.
Pero, las provincias apartadas, los pueblos más remotos, no se sintieron identificados con ese discurso modernizante, pese a los largos y pacientes recorridos a lo largo y ancho del país (Lourdes se jacta de haber visitado todas las provincias del país). Algo pasó que su discurso no caló en esas zonas remotas.
Pese al triunfo relativo, algo tiene que ver con su genealogía política, con ese estigma de derecha conservadora que no ha podido sacárselo de encima por más que haya querido o por más que se haya querido modernizar.
De hecho, que es necesario que exista un partido orgánico de derecha, que esgrima las banderas del viejo liberalismo, que se nutra de las sabias raíces del siglo XVIII (no del chato neoliberalismo económico de ahora), que renueve la política, que sea el contrapeso al APRA o a la por ahora inexistente izquierda. Pero, para ello debe imbricarse en lo más profundo con los sectores populares. Lourdes ha hecho un gran esfuerzo, eso es inobjetable y sería mezquino no reconocerle ese mérito, pero deberá imbricarse más con los sectores olvidados, oler un poco más a sudor, a pueblo, a pequeño y microempresario, de esos que no aparecen jamás en las crónicas sociales ni frecuentan los clubes exclusivos.
De ganar Alan García ahora (que es lo más probable), Lourdes tiene el “camino libre” el 2011 si quiere volver a intentarlo, ya no tendrá al “eterno rival” que le hizo morder el polvo de la derrota dos veces consecutivas, pero para ello deberá renovarse completamente, en lo ideológico, en las alianzas políticas, dejar su cucufatería en el closet (rodearse de agnósticos o de ateos no sería una mala idea para desintoxicarse de tanta beatería) y abrir sinceramente el partido a sectores hasta ahora excluidos, como los homosexuales, los cero positivos, los micro empresarios y todos aquellos que no se sienten representados dentro de la derecha tradicional.
Una derecha laica, secular, moderna y, porqué no, hasta un poco atea.Caso contrario, volverá a perder y sería mejor que ceda la posta, ya que su ciclo político ahí sí habría terminado definitivamente.
Por el bien de la política nacional esperemos que no, aunque todo dependa de la autocrítica sincera que realice, con mucha humildad y despiadada al mismo tiempo, tanto de si misma como de su entorno.
* http://elecciones2006.perublog.net
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es
EVO NO CONSIGUE MAYORÍA ABSOLUTA EN BOLIVIA
Una de las banderas del MAS (Movimiento al Socialismo) fue la instalación de una Asamblea Constituyente, a fin de “refundar la nación”. Existe el mito cuasi mágico-religioso que cambiando la Constitución se conseguirá un “nuevo país” con más bienestar y desarrollo. Algo así como poner la carreta delante de los bueyes. Casi siempre es “caballito de batalla” de los líderes mesiánicos y de aquellos que por lo bajo buscan la reelección, como fue el caso de Hugo Chávez, “maestro y guía” de Evo Morales.
Pues bien, Evo no ha conseguido controlar las dos terceras partes del Congreso Constituyente, por lo que tendrá que recurrir a consensos para lograr su objetivo, y buscar consensos es tranzar. Necesariamente.
Igual sucede con el referéndum por las autonomías regionales. Si bien no han ganado absolutamente los “separatistas cambas”, los “centristas aymaras” del Altiplano se han impuesto (son mayor número), lo cual no quiere decir que el proyecto autonómico de Santa Cruz, Tarija y otras circunscripciones haya sido enterrado. Tendrán que negociar también. Quizás más tarde que temprano el gobierno central de Bolivia deberá otorgarles más autonomía a los que la reclaman, bajo pena de iniciarse un penoso y quizás sangriento proceso separatista. Bolivia es uno de esos pocos países del mundo que están al borde de desintegrarse en cualquier momento.
Nosotros no podemos estar inertes ante ello debido a que nos afecta. Es más, de aprobarse éste año el TLC con Estados Unidos debemos invitar a que inviertan acá los empresarios bolivianos que no estén contentos con su gobierno o que les pongan cortapisa. Es mejor ir previendo lo que pueda pasar a que nos agarre de improviso.
MÉXICO LINDO:
Al parecer ganó el candidato oficialista Felipe Calderón del PAN, si bien no tenemos resultados oficiales todavía. De ser así, demostraría una vez más que cuando Hugo Chávez se mete a apoyar abiertamente a su candidato (como hizo con Ollanta Humala en Perú y con López Obrador en México) éste pierde. Su boca floja en su principal enemigo, no el “sucio imperialismo” con el cual negocia el petróleo venezolano.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es
¿HA MUERTO LA IZQUIERDA?*
Algunos medios de la derecha anuncian la defunción de la izquierda vistos los magros resultados obtenidas en la última elección. Otros, dentro de la propia izquierda, han caído en la desesperación y sin embozo alguno anuncian que es mejor treparse como “furgón de cola” a algún partido que acoja por lo menos parte de sus banderas.
El oportunismo político ha sido parte de la izquierda desde su incorporación a la legalidad. Ollanta Humala puede dar testimonio de muchos trepones de la izquierda que se subieron a su carro (y algunos que no alcanzaron sitio adentro se acomodaron hasta en el techo). Embates de la política criolla que la izquierda no ha podido resistir.
Pero, ¿realmente ha muerto?
Personalmente creo que no. En la política no existen las defunciones como en la vida de las personas. Muchos cadáveres políticos de años atrás, resucitan. Sino, pregúntenle a Alan García, por quien hace apenas unos meses no daban ni cinco céntimos varios de los que ahora hacen cola en Alfonso Ugarte por sacar un carné del viejo partido. O escuchar a la entonces soberbia Lourdes Flores, cuando estaba “puntera” en las encuestas, decir que con el APRA ni a la esquina. Ahora hasta sus propios aliados la dejan. Sic transit gloria mundi.
La política es una extraña enfermedad que necesariamente no produce muerte. Hibernación, tal vez.
Mientras exista un electorado que vote por la izquierda y que esta tenga propuestas coherentes y realistas de cambio social no habrá muerto.
Más bien existe un problema de legitimación. El electorado no considera a sus líderes como sus representantes sociales, pese a que varios de estos se autotitulan pomposamente como “líderes de las masas”. En algunos casos ni sus propias bases han votado por ellos cuando han intentado acceder al Congreso. Muchos de esos dirigentes, en contextos democráticos avanzados, habrían tenido que renunciar inmediatamente. ¿Lo harán los "líderes" izquierdistas locales? Me temo que no.
Otro problema que es necesario replantee la izquierda es la viabilidad de las tesis de la dictadura del proletariado y del dogma clásico del marxismo de la toma del poder en un contexto de universalización de la democracia, dogma que rechazaba la democracia representativa precisamente por “burguesa” (Abimael Guzmán despotricaba despectivamente del “establo parlamentario”).
Es decir, realmente son conversos a la nueva fe o solo de la boca para afuera.
Algunos, como Susana Villarán o el propio Javier Diez Canseco aceptan las reglas del juego político de la democracia; otros no parecen muy convencidos de lo mismo.
También es positivo y resaltable que por lo menos tres agrupaciones de izquierda con distintos matices hayan ido con marbete propio a la justa electoral, a pesar que sabían que no tenían muchas posibilidades. Ello dice mucho de la apuesta seria que se plantearon y que se la jugaron, con todos los riesgos que ello implicaba y pese a los resultados adversos.
En cambio, hubo trásfugas que se subieron al coche de Humala y de otras tiendas políticas sin ruborizarse siquiera. El aventurerismo de izquierda, típico de algunos viejos (y no tan viejos) líderes de ese conglomerado sigue vigente. Mal síntoma si la izquierda quiere de veras renovarse.
Asimismo, en lo programático tendrán que reexaminar el rol que otorgan al Estado, incluyendo el de multiempresario, no importa si es deficiente y mal tenedor de los medios de producción.
Generalmente la izquierda le otorga un gran papel, algo así como el solucionador de todos los males de la sociedad; dejando relegado el rol de la propia sociedad civil y del mercado, lo cual, a la larga, trae más perjuicios que beneficios a la propia sociedad y a los desposeídos que dice defender.
Hay un sector de la izquierda que reconoce el papel del mercado, como sucede con la izquierda chilena, habiendo armonizado la dicotomía estado-sociedad en un equilibrio que el propio Aristóteles habría aplaudido. Inteligentemente supo reciclarse luego del trauma de la dictadura pinochetista (o quizás gracias a esa experiencia traumática consiguió madurar políticamente), experiencia que no compartió parte de la izquierda peruana en los mismos años 70, que más bien en aquella época usufructuaba del poder y las prebendas que la dictadura del general Velasco otorgaba a todos los que –sin distinción de credo- mostraban sumisión a su poder. El besamanos colonial realizado por la supuesta vanguardia social.
Existen sinceros intentos de “aggiornamento” de parte de la izquierda local, de aquella que ya ha asumido internamente la democracia como sistema político y que está convencida que las reformas son más viables e institucionalmente perduran más bajo regímenes democráticos que bajo dictaduras, sea que tengan “salvadores de la patria” o no; pero, el trabajo que deban realizar para reinsertarse con su electorado demorará buen tiempo, años quizás, no una simple coyuntura electoral. Volver a sus orígenes, pero recargada.
*http://elecciones2006.perublog.net
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es

