Mayo
21
1
No pretendo hacer una apología del agnosticismo, el agnóstico dista mucho de ser un evangelizador o propagandizador de lo que cree o piensa; todo lo contrario, difícilmente somos portadores de una fe o de una verdad absoluta, nada más lejos del agnóstico que querer generalizar y dar por absoluta una verdad que es propia de su experiencia y, por tanto, intransferible. Apenas trataré de esbozar las causas personales de lo que considero una forma de vivir y ver el mundo.
Quizás haya influenciado en mí el ser un escéptico por naturaleza. Desde muy niño he dudado y he relativizado todo lo visto y oído, jamás he podido aferrarme con uñas y dientes, como lo hacen muchas personas, a una fe, sea religiosa, política o económica, y considerarla como una verdad incontrovertible y absoluta que sea el eje de mi vida. Me aparté de toda práctica religiosa hacia los dieciséis años, aunque nunca –ni de niño- me compenetré con esa serie de ritos a los que asistía más por compromiso familiar que por verdadera vocación.
Muchas veces me han preguntado si mi familia no hacía nada frente a ese manifiesto decaimiento en la fe. Un poco como inquiriendo si también eran poco creyentes y si el asunto venía por cultura familiar. Siento decepcionarlos, pero todos en mi familia son creyentes practicantes, hasta mi hermano menor. Pero, en mi hogar existió un clima de tolerancia y de libertad que permitía que cada miembro haga con su vida lo mejor que le parezca. Bajo ciertos límites, claro está. Límites que han estado ceñidos a hacer algo “útil” en la vida y no estar ocioso; aunque hubo una excepción en los dos años siguientes ha terminada mi secundaria cuando disfruté del divino ocio y no hice otra cosa que leer y leer y leer, principalmente novelas y cuentos, mañana, tarde y noche. En esa época nació mi afición a la lectura, y la lectura cuando se realiza críticamente trae a su vez el cuestionamiento de todo, incluyendo de las divinidades.
Visto a la distancia de los años, aquel tiempo marcaría mi vida futura y mi forma de ser.
Recuerdo que a los dieciocho era un agnóstico consumado. No sabía propiamente qué significaba el término, pero ya había emprendido un camino sin retorno, a lo que contribuyó mi ingreso, en los veinte, a estudiar Sociología, mi primera profesión y a la que guardo un cariño bastante especial. Ingresar al bullicioso mundo universitario de aquel entonces, donde el marxismo ocupaba un lugar importante en el estudio de las ciencias sociales, debilitó aún más mi ya menguada fe. Pero, si bien el marxismo era ateo y vi que muchos de mis compañeros se convertían fácilmente a esa nueva fe (el ser ateo es una especie de fe), quizás por eso, por tratarse al final de cuentas de una religión laica, una “verdad absoluta”, nunca pude abrazarlo totalmente como ideología que explique en todo su sentido el universo y al ser humano; aunque sí me sirvió (y me sirve) de mucho como herramienta para analizar la realidad. De aquellos “años maravillosos” data mi curiosidad por desentrañar los procesos sociales y políticos del Perú y de cómo van las cosas en el mundo, y que ahora se ven reflejados en mis artículos de El Observador. El marxismo da herramientas de análisis muy valiosas, pero no hay que tomarlas nunca como una “verdad total”, de allí estamos solo a un paso del totalitarismo y de excluir las otras opciones, y nos ocurriría lo mismo que a los que creen ahora, ciegamente, a pie juntillas, que el libre mercado es el gran solucionador de todos los problemas. Los extremos se tocan. Felizmente los agnósticos estamos libres de todo fundamentalismo.
2
Quizás por eso actualmente no milito en ningún partido político, pero sin que ello signifique un desinterés por la política. Todo lo contrario. Desde muy joven me interesó la cosa pública y de una u otra manera he participado activamente, con “mi granito de arena”, en el debate político del Perú.
Políticamente me considero un socialdemócrata liberal. Liberal es una palabra que se ha vilipendiado y devaluado mucho últimamente, confundiendo –unas veces por ignorancia y otras por mala fe- el noble liberalismo político que se desarrolló entre los siglos XVII y XVIII con el neoliberalismo económico actual, que todo lo reduce a un chato economicismo primario. Evidentemente que mi profesión es hacia el primer liberalismo, el “original”, que remonta sus raíces en el humanismo y un poco más atrás en los clásicos griegos (y porque no, hasta en los evangelios como sustento humanista que dio sus mejores frutos dentro y fuera de la Iglesia). El otro, el que reduce toda interpretación económica y solución al mercado es una visión distorsionada, muchas veces creada por los grupos de interés.
Por eso creo que el verdadero cambio en nuestro país no está tanto en las grandes revoluciones apocalípticas, sino en convertir en ciudadanos, en el más extenso y profundo significado que el término implica, a las grandes masas anónimas, con todos sus derechos y responsabilidades que los incluyan como individuos dentro de la sociedad y se sientan partícipes de un proyecto de país, de nación. Y, para ello, el único medio político idóneo es la democracia. No hay otro. Por lo menos no se ha inventado otro que permita la inclusión social respetando las libertades.
En cuanto a lo social, no son necesarias muchas explicaciones. La sociología me hizo tomar conciencia que vivimos en una sociedad en que todos estamos interrelacionados y no podemos ser ciegos a los problemas que suceden. No solo por una cuestión principista, sino porque todos estamos en el mismo barco y lo que le pasa a una persona afecta a los demás.
Solo añadiré que mis decisiones, equivocadas o no, las tomo por mi cuenta y riesgo, asumiendo las responsabilidades sobre las mismas. A veces me costaron la perdida de alguna amistad o de un amor que confundía los sentimientos con pensar igual. Felizmente tampoco tengo espíritu de rebaño como decía El Amauta.
3
Siempre he pensado que para ser creyente de una religión o de una doctrina política o económica es más un acto de fe, “de creencia”, que de frío razonamiento; y, para ser ateo, se requiere “creer” que Dios no existe, se requiere fe, solo que al revés, creer que no existe divinidad alguna. Por eso muchos hombres y mujeres que se educaron en colegios religiosos o que incluso eran monjas o sacerdotes, pudieron transitar sin mucha complicación de la fe en un Dios a la fe en que no existe. Los agnósticos carecemos también de esa fe en sentido contrario.
Pero no se piense que ser agnóstico es fácil. Descontando a los “poseros” o agnósticos “bamba” que asumen el agnosticismo como un medio de “prestigio social” sobretodo en los círculos intelectuales, el agnóstico auténtico debe crear su propia escala de valores más allá de las impuestas por la religión o la sociedad. Esa construcción axiológica es agónica, en el sentido de lucha diaria, de creación dura, a base de sudor y esfuerzo. No hay camino fácil para el verdadero agnóstico, está solo y no puede aferrarse a ninguna divinidad para buscar ayuda; por lo que te das cuenta también que en la vida todo lo que realmente vale la pena, cuesta. El ser agnóstico también forja el carácter.
Mi escala de valores se rige por un axioma: vivir honestamente sobretodo con uno mismo, no hacer el mal a nadie y darle a cada uno lo que le corresponde. Muchos años después, ya como abogado –mi pane lucrando y segunda profesión- descubrí que ese era un viejo precepto romano (honeste vivire, alterum nom laedere, suum cuique tribuere). Las sabias enseñanzas se repiten en la historia y en la vida.
4
Con el correr de los años algunas amistades religiosas también se apartaron de mí lado al enterarse que era agnóstico y algunos amores también. Supongo que no tenían la fe muy firme y pensaban que los iba a “contagiar” con la escasez de la mía. Algunos de esos amores quisieron “reconvertirme”, “regresarme al redil”. Partieron de la premisa equivocada que el amor puede cambiar al ser amado, y que el ser amado está obligado a cambiar a gusto y medida de quien desea el cambio.Pusieron su mejor empeño, eso me consta, me llevaban a misa los domingos, alguna por ahí me regalaba un librito religioso que yo aceptaba por cortesía, pero no leía. Por su ruego (¿qué le puedes negar a una mujer?) comencé, después de mucho tiempo, a revisitar el templo de Dios, lo que me permitió escuchar algunos sermones interesantes. En la parroquia a la que concurría una ex pareja había un sacerdote que cada sermón dicho contenía una base filosófica que daba a entender que estábamos ante alguien que había tenido variadas y nutridas lecturas y no ante un simple cura rústico. Sin ser creyente seguía con mucha atención sus sermones, me gustaban desde el punto de vista intelectual. Eran estimulantes, sólidos y persuasivos.
Al enterarse mis ex que sus esfuerzos caían en saco roto, desistían. Algunas reaccionaban mal. Imagino que era su frustración, incluso una de ellas me “prohibió” que siga asistiendo a la iglesia, por lo que deje de apreciar aquellos notables sermones (intolerancia que le dicen); olvidando que el propio Cristo fue abierto y tolerante con todos, incluyendo hasta aquellos que lo crucificaron. Solo les pido que no se propongan nada. Al no creer en ninguna verdad absoluta, el agnóstico es abierto y tolerante con todas las religiones y no cree que ninguna sea la “verdadera”.
Reconozco que en algunos momentos de mi vida he buscado la religiosidad. Ese “re-ligare” del que hablan los antiguos. A veces por medio de la filosofía, otras oleteando alguna religión. Pero, esos momentos han sido breves, vanos y fútiles, a la larga siempre regresaba a mi escepticismo congénito.
A estas alturas de mi vida es difícil que vuelva a alguna forma de religiosidad. Tampoco puedo decir de esta agua no beberé. Aunque medio en serio medio en broma digo que de ser así elegiría la religión budista o alguna parecida que no crea en verdades absolutas, sino que sea flexible y libre. Pero, por el momento estoy bien así.
Como les digo a mis amigos creyentes –un poco para incomodarlos adrede-, cuando te encuentres por partir de este mundo y suponiendo Dios exista, no te juzgará por la cantidad de veces que te golpeaste el pecho o fuiste a misa, sino por las acciones que hiciste en este mundo –o lo que dejaste de hacer-. Sería un Dios de pocas luces si solo contabilizara la cantidad de veces que lo reverenciaste y te inclinaste ante su imagen. Y mientras siga en este mundo seguiré con mi máxima romana vivir honestamente, no hacer el mal a nadie y darle a cada uno lo que le corresponde. Hasta ahora me ha dado resultados y vivo tranquilo con mi conciencia. Amén.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es
No pretendo hacer una apología del agnosticismo, el agnóstico dista mucho de ser un evangelizador o propagandizador de lo que cree o piensa; todo lo contrario, difícilmente somos portadores de una fe o de una verdad absoluta, nada más lejos del agnóstico que querer generalizar y dar por absoluta una verdad que es propia de su experiencia y, por tanto, intransferible. Apenas trataré de esbozar las causas personales de lo que considero una forma de vivir y ver el mundo.
Quizás haya influenciado en mí el ser un escéptico por naturaleza. Desde muy niño he dudado y he relativizado todo lo visto y oído, jamás he podido aferrarme con uñas y dientes, como lo hacen muchas personas, a una fe, sea religiosa, política o económica, y considerarla como una verdad incontrovertible y absoluta que sea el eje de mi vida. Me aparté de toda práctica religiosa hacia los dieciséis años, aunque nunca –ni de niño- me compenetré con esa serie de ritos a los que asistía más por compromiso familiar que por verdadera vocación.
Muchas veces me han preguntado si mi familia no hacía nada frente a ese manifiesto decaimiento en la fe. Un poco como inquiriendo si también eran poco creyentes y si el asunto venía por cultura familiar. Siento decepcionarlos, pero todos en mi familia son creyentes practicantes, hasta mi hermano menor. Pero, en mi hogar existió un clima de tolerancia y de libertad que permitía que cada miembro haga con su vida lo mejor que le parezca. Bajo ciertos límites, claro está. Límites que han estado ceñidos a hacer algo “útil” en la vida y no estar ocioso; aunque hubo una excepción en los dos años siguientes ha terminada mi secundaria cuando disfruté del divino ocio y no hice otra cosa que leer y leer y leer, principalmente novelas y cuentos, mañana, tarde y noche. En esa época nació mi afición a la lectura, y la lectura cuando se realiza críticamente trae a su vez el cuestionamiento de todo, incluyendo de las divinidades.
Visto a la distancia de los años, aquel tiempo marcaría mi vida futura y mi forma de ser.
Recuerdo que a los dieciocho era un agnóstico consumado. No sabía propiamente qué significaba el término, pero ya había emprendido un camino sin retorno, a lo que contribuyó mi ingreso, en los veinte, a estudiar Sociología, mi primera profesión y a la que guardo un cariño bastante especial. Ingresar al bullicioso mundo universitario de aquel entonces, donde el marxismo ocupaba un lugar importante en el estudio de las ciencias sociales, debilitó aún más mi ya menguada fe. Pero, si bien el marxismo era ateo y vi que muchos de mis compañeros se convertían fácilmente a esa nueva fe (el ser ateo es una especie de fe), quizás por eso, por tratarse al final de cuentas de una religión laica, una “verdad absoluta”, nunca pude abrazarlo totalmente como ideología que explique en todo su sentido el universo y al ser humano; aunque sí me sirvió (y me sirve) de mucho como herramienta para analizar la realidad. De aquellos “años maravillosos” data mi curiosidad por desentrañar los procesos sociales y políticos del Perú y de cómo van las cosas en el mundo, y que ahora se ven reflejados en mis artículos de El Observador. El marxismo da herramientas de análisis muy valiosas, pero no hay que tomarlas nunca como una “verdad total”, de allí estamos solo a un paso del totalitarismo y de excluir las otras opciones, y nos ocurriría lo mismo que a los que creen ahora, ciegamente, a pie juntillas, que el libre mercado es el gran solucionador de todos los problemas. Los extremos se tocan. Felizmente los agnósticos estamos libres de todo fundamentalismo.
2
Quizás por eso actualmente no milito en ningún partido político, pero sin que ello signifique un desinterés por la política. Todo lo contrario. Desde muy joven me interesó la cosa pública y de una u otra manera he participado activamente, con “mi granito de arena”, en el debate político del Perú.
Políticamente me considero un socialdemócrata liberal. Liberal es una palabra que se ha vilipendiado y devaluado mucho últimamente, confundiendo –unas veces por ignorancia y otras por mala fe- el noble liberalismo político que se desarrolló entre los siglos XVII y XVIII con el neoliberalismo económico actual, que todo lo reduce a un chato economicismo primario. Evidentemente que mi profesión es hacia el primer liberalismo, el “original”, que remonta sus raíces en el humanismo y un poco más atrás en los clásicos griegos (y porque no, hasta en los evangelios como sustento humanista que dio sus mejores frutos dentro y fuera de la Iglesia). El otro, el que reduce toda interpretación económica y solución al mercado es una visión distorsionada, muchas veces creada por los grupos de interés.
Por eso creo que el verdadero cambio en nuestro país no está tanto en las grandes revoluciones apocalípticas, sino en convertir en ciudadanos, en el más extenso y profundo significado que el término implica, a las grandes masas anónimas, con todos sus derechos y responsabilidades que los incluyan como individuos dentro de la sociedad y se sientan partícipes de un proyecto de país, de nación. Y, para ello, el único medio político idóneo es la democracia. No hay otro. Por lo menos no se ha inventado otro que permita la inclusión social respetando las libertades.
En cuanto a lo social, no son necesarias muchas explicaciones. La sociología me hizo tomar conciencia que vivimos en una sociedad en que todos estamos interrelacionados y no podemos ser ciegos a los problemas que suceden. No solo por una cuestión principista, sino porque todos estamos en el mismo barco y lo que le pasa a una persona afecta a los demás.
Solo añadiré que mis decisiones, equivocadas o no, las tomo por mi cuenta y riesgo, asumiendo las responsabilidades sobre las mismas. A veces me costaron la perdida de alguna amistad o de un amor que confundía los sentimientos con pensar igual. Felizmente tampoco tengo espíritu de rebaño como decía El Amauta.
3
Siempre he pensado que para ser creyente de una religión o de una doctrina política o económica es más un acto de fe, “de creencia”, que de frío razonamiento; y, para ser ateo, se requiere “creer” que Dios no existe, se requiere fe, solo que al revés, creer que no existe divinidad alguna. Por eso muchos hombres y mujeres que se educaron en colegios religiosos o que incluso eran monjas o sacerdotes, pudieron transitar sin mucha complicación de la fe en un Dios a la fe en que no existe. Los agnósticos carecemos también de esa fe en sentido contrario.
Pero no se piense que ser agnóstico es fácil. Descontando a los “poseros” o agnósticos “bamba” que asumen el agnosticismo como un medio de “prestigio social” sobretodo en los círculos intelectuales, el agnóstico auténtico debe crear su propia escala de valores más allá de las impuestas por la religión o la sociedad. Esa construcción axiológica es agónica, en el sentido de lucha diaria, de creación dura, a base de sudor y esfuerzo. No hay camino fácil para el verdadero agnóstico, está solo y no puede aferrarse a ninguna divinidad para buscar ayuda; por lo que te das cuenta también que en la vida todo lo que realmente vale la pena, cuesta. El ser agnóstico también forja el carácter.
Mi escala de valores se rige por un axioma: vivir honestamente sobretodo con uno mismo, no hacer el mal a nadie y darle a cada uno lo que le corresponde. Muchos años después, ya como abogado –mi pane lucrando y segunda profesión- descubrí que ese era un viejo precepto romano (honeste vivire, alterum nom laedere, suum cuique tribuere). Las sabias enseñanzas se repiten en la historia y en la vida.
4
Con el correr de los años algunas amistades religiosas también se apartaron de mí lado al enterarse que era agnóstico y algunos amores también. Supongo que no tenían la fe muy firme y pensaban que los iba a “contagiar” con la escasez de la mía. Algunos de esos amores quisieron “reconvertirme”, “regresarme al redil”. Partieron de la premisa equivocada que el amor puede cambiar al ser amado, y que el ser amado está obligado a cambiar a gusto y medida de quien desea el cambio.Pusieron su mejor empeño, eso me consta, me llevaban a misa los domingos, alguna por ahí me regalaba un librito religioso que yo aceptaba por cortesía, pero no leía. Por su ruego (¿qué le puedes negar a una mujer?) comencé, después de mucho tiempo, a revisitar el templo de Dios, lo que me permitió escuchar algunos sermones interesantes. En la parroquia a la que concurría una ex pareja había un sacerdote que cada sermón dicho contenía una base filosófica que daba a entender que estábamos ante alguien que había tenido variadas y nutridas lecturas y no ante un simple cura rústico. Sin ser creyente seguía con mucha atención sus sermones, me gustaban desde el punto de vista intelectual. Eran estimulantes, sólidos y persuasivos.
Al enterarse mis ex que sus esfuerzos caían en saco roto, desistían. Algunas reaccionaban mal. Imagino que era su frustración, incluso una de ellas me “prohibió” que siga asistiendo a la iglesia, por lo que deje de apreciar aquellos notables sermones (intolerancia que le dicen); olvidando que el propio Cristo fue abierto y tolerante con todos, incluyendo hasta aquellos que lo crucificaron. Solo les pido que no se propongan nada. Al no creer en ninguna verdad absoluta, el agnóstico es abierto y tolerante con todas las religiones y no cree que ninguna sea la “verdadera”.
Reconozco que en algunos momentos de mi vida he buscado la religiosidad. Ese “re-ligare” del que hablan los antiguos. A veces por medio de la filosofía, otras oleteando alguna religión. Pero, esos momentos han sido breves, vanos y fútiles, a la larga siempre regresaba a mi escepticismo congénito.
A estas alturas de mi vida es difícil que vuelva a alguna forma de religiosidad. Tampoco puedo decir de esta agua no beberé. Aunque medio en serio medio en broma digo que de ser así elegiría la religión budista o alguna parecida que no crea en verdades absolutas, sino que sea flexible y libre. Pero, por el momento estoy bien así.
Como les digo a mis amigos creyentes –un poco para incomodarlos adrede-, cuando te encuentres por partir de este mundo y suponiendo Dios exista, no te juzgará por la cantidad de veces que te golpeaste el pecho o fuiste a misa, sino por las acciones que hiciste en este mundo –o lo que dejaste de hacer-. Sería un Dios de pocas luces si solo contabilizara la cantidad de veces que lo reverenciaste y te inclinaste ante su imagen. Y mientras siga en este mundo seguiré con mi máxima romana vivir honestamente, no hacer el mal a nadie y darle a cada uno lo que le corresponde. Hasta ahora me ha dado resultados y vivo tranquilo con mi conciencia. Amén.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es
08 Marzo 2010, 02:54
Practica ZaZen o lee al respecto.Lo importante no es la fe sino las buenas obras que,consiste en respetar la vida y amar.Un cordial abrazo!
05 Marzo 2010, 08:39
Hola Beto:
Lei tu comentario y es exactamente asi como se presentan las cosas, no te sientas mal por opinar solo opinas y estas en todo tu derecho, tu análisis tiene la mima validez que la de cualquier ser humano y te felicito por ello porque de esa forma nadie te reglamentara tu vida.
Agredir es calificar ingratamente a personas por sus acciones, tu solo estas refleccionando sobre esos hechos. Cuando dices que el agnostico es aquella persona que cree que existe que cree un ser superior pero a ciencias cierta tambien lo duda es po lo siguiente y te lo voy a explicar:
* En primer lugar el que dice que Dios exite, llamese como se llame ese Dios, tiene un 50% de certeza el otro 50% lo tienes tu, porque no hay posibilidad alguna de que lo que afirmes tu y las otras personas sea real, y es alli donde comienzan a jugar las conjeturas pero especialmente algo que se llama FE, y cuando hay fe en lo que se cree nadie debe invadir o tratar de modificar ese pensamiento, es lo que se cree equivocado o no, la FE es una especie de coraza que nos recubre y es el limite que tienen los demas sobre esa persona.Alli es donde fallamos los seres humanos cuando queremos imponer nuestros pensamientos por sobre los pensamientos ajenos, "ESTO INDEFECTIBLEMTE PUEDE LLEVAR A LA ENEMISTAD CON TODAS SUS CONSECUENCIAS" nunca lleguemos a eso.
*Otro punto a tener en cuenta es que tu dudas de lo que nadie sabe enseñar y esa es otra pobre realidad, te animaste a querer saber mas pero nadie pudo suplir tus interrogantes, ante esta encrucijada seguramente te dijeron: "EL DIABLO TE ESTA CONFUNDIENDO PARA ALEJARTE DEL CAMINO DE DIOS" alli es donde aparecen los interlocutores de Dios pero es otro tema mucho mas extenso. En la balanza de la vida los que pensamos como tu estamos justo en el medio, en el mismo punto donde esta se equilibra, y no te consideres nunca un anticristo por pensa asi, sucede que el que le da formas a Dios, nombre, lugar, pensamiento, caracteristicas, estetica, lenguaje y demas no es mas que el hombe, en otra palabras sabemos que hay un ser superior pero lo que se pone en duda es: COMO ES, DONDE ESTA, COMO SE LLAMA, AQUIEN RESPONDE, QUE FORMA FISONOMICAMENTE HABLANDO POSEE, DONDE SE ENCUENTRA, QUE SEXO TIENE y todo lo que te enseñaron de ese ser. Està, existe pero solo eso y no "PÉCAS" por tomar esa postura, solo es una tercera alternativa.
* Cuando hablas de la oracion o el rezo, te comento que en casa mis hijos oran antes de dormir y antes de comer pidiendo la bendicion de sus alimentos, nunca se los impedí, sus abuelos se lo enseñaron y ellos siguen su ejemplo, con la unica recomendacion que solo lo hagan si solo sera para que su digestio o su sueño sea mejor, si esto se logra en buena hora de lo contrario tendremos que sentarnos a charlar hacer del tema y saber a quien le hablamos cuando realizamos ese ritual. Cuando niño oraba por todo pero si me hubiesen explicado adema que se trataba de un efecto tanquilizador la historia hubiese sido distinta.
*Con respecto a los logros como tu dices ningun ser superio podra concederte nada si tu no lo gestionas, pèro considero que el esfuerzo acompañado de la FE, en cualqueira de sus formas es un valor agregado que tambienes fundamental y que nos da una fuerza extra al momento de probarnos pero el error radica cuando creemos que el dueño del logro es el ser al que le pedimos y es alli donde aparecen las devociones, otro tema largo para analizar. Mi querido amigo todo es consecuenia de todo, al desmenuza muciosamnete las situaciones es que empezamos a entender algunas cosas que en un momento las veiamos de otra manera, esto es EL ANALISIS, no se averguence de ello. Ud se animo y esta bueno que asi sea.
Otro dia hablaremos de SATANAS y esos personajes malignos que no son otra cosa que un invento o no, todo depende de como y de donde se lo mire. Espero haber podido responder a sus respuestas, a todos un gran saludo y a vivir feliz que de eso se trata la vida. gracias
04 Marzo 2010, 13:44
Hola amigos, buenos días, quiero responder desde aqui a quienes me han escrito a mi correo (sergiomesa432@hotmail.com) y a quienes agradezco mucho, me preguntan como es que no me di cuenta mucho antes en donde estaba inserto y como fue mi proceso de desvinculacion. En primer lugar quiero decirles que el DOGMA hace que sea muy dificil el darnos cuenta de lo erradados que estemos, es por ello que nos sorprenden otras formas doctrinales de ver la vida y pensamos como puede ser que exista gente que se someta a semejantes sacrificios, no voy a hundar en detalles ya uds sabran a que me refiero, siempre sostuve que la unica manera de saber la condicion de mi casa con respecto a las de mis vecinos era inevitablemnte parandome en la vereda de enfrente, pero para ello deberia primero salir de mi casa y sencillamente fue eso lo que hice, me converti en un ser abstracto, me despoje de todo lo que creia y comence nuevamente a descubrirme en el contexto de las cosas que influian en mi forma de pensa y actuar, me volvi expectador y pude finalmente descubrir con mucha prudencia y asombro lo que el creer en lo que ademas nos despierta miedo, hace en la vida de las personas, y no quiero hacer excepciones, pase por las historias de todas y cada unas de las religiones, y todas tienen algo en comun: mucha gente cautiva que esta cautiva sin libertad de ideas y pensamientos. Este proceso no es sencillo, durante meses crei que podia recibir un castigo por parte de Dios por intentar poner en duda su naturaleza, solo hay que animarse a preguntarse otra vez aquellas preguntas que jamas nos pudieron responder y que no es que no tengan respuestas, sino que esas respuestas estan pero son contraproducentes ante los intereses que estas grandes organizaciones mantienen con sus poblaciones cautivas. La primera pregunta que me hice fue si Dios realmente existia, a partir de ahi podria contestar miles de preguntas mas o no para refugiarme en la logica, termine accediendo a la logica y comence a encontrarle las respuestas a mis preguntas. Dios de que color es? Porque la biblia no menciona a mi pais pero si a uno en particular entre cientos que habitan el planeta y ademas habla de un pueblo escogido como si se tratara de un acto de discriminacion? porque Dios segun sus escritores biblicos manda a matar a otros seres humanos? Porque un ser omnipotente y omnisapiente se arrepiente de crear al hombre? que significa el sexo para Dios? A Maria la embaraza un espiritu santo y su marido estaba muy contento? Que hubiese pasado si el poderio conquistador se presentaba de este otro lado del mundo, en que creeria el mundo catolico en estos días y miles y miles de interrogantes, algunos muy complejas otros no tanto, lo cierto es que me atrevi y me encontre con mi propia experiencia de frente y creo que a las grandes corporaciones religiosas lo peor que les puede pasar es que un dia sus fieles se descubran asi mismo, no quiero hacer de este comentario algo largo y aburrido, queria aportar con mi respuesta, gracias a todos por este lindo debate que despierta el interes de saber donde estamos y porque. RECURDEN LA VIDA ES SENCILLA, MAS DE LO QUE PARECE, NOSOTROS LOS HUMANOS LA HACEMOS MUY PERO MUY COMPLICADA. UN ABRAZO
27 Febrero 2010, 10:37
Pero ahora ya puedes decidir por tù cuenta, más allá de las creecias de tus padres o de tú familia. Ese es el reto, la elección personal que cada uno debe hacer.
26 Febrero 2010, 14:52
Mi nombre es Sergio Mesa, vivo en Mnedoza Argentina,tengo 35 años soy casado y tengo dos hijos. En un principio mi familia era catolica conservadora y por ello fui inscripto en un colegio primario catolico, cuando tenia aproxiamdamente ocho años mis padres deciden cambiar su religion, optan por ser miembros de la iglesia adventista del septimo día, este cambio implico otros aun mas grandes, tube que ser retirado de aquella escuela conjuntamente con mi hermana, amigos y vecinos nos empezaron a ver como "los evangelistas" y esto provoco el alejamiento creciente en la sociedad, en casa se respetaba el día sábado como dia sagrado para el señor lo que nos obligaba a no ahcer actividad algunas mas que ir a la iglesia durante toda la jornada. En casa tambien ayunabamos y papa diezmaba de lo que ganaba, con el tiempo empezo a influir esta nueva vida en lo cotidiano: en las bebidas, en al vestimenta, en los alimentos, en las costumbres, en lo familiar y hasta en lo artistico. Todo debia elegirse para tener una buna salud fisica y mental, "mi cuerpo era templo del espiritu santo", impensado noviar con nadie que no fuese de mi misma iglesia, me obligue a no jugar futbol como a mi me gustaba por que mis padres no me dejaban practicarlo en día sábado, tenia instrumentos musicales y no debia ejecutar mas música que la que me recomendaba la iglesia, el mate, el cafe, la coca cola, la carne, en fin estaba de frente al mundo y convencido de que esta lucha se terminaria con la llegada de Jesucristo, alguna vez "Dios" recompensaria mis sacrificio con una vida eterna. Ocupe cargos importantes dentro de la iglesia resigne tambien mis tiempos por los tiempos de esta, todo era verdad y nada podria cambiarme de postura, miercoles a miercoles sabados a sabados no deje nunca de asistir a mi iglesia, a tal punto que a los 20 años decidi estudiar tehologia pastoral, carrera de cinco años universitaria y que ademas la dictaba la misma iglesia, ademas de ser impagable me la sugerian todo el tiempo, hasta que un dia sucedio un quiebre en mi, empece abrir los ojos como nunca lo habia hecho, pero el temor y la inseguridad me decia por otro lado: "satanas te esta alejando del camino del señor". En 1999 cometi el peor de los pecados, el mas desonroso, el que era un simbolo de bajeza...deje embarazada a mi novia, pase por los mas rigurosos juicios eclesiasticos, toda una iglesia levantaba sus manos eligiendo mi suerte como miembro activo o no, nos sancionaron y el peso de la justicia de "DIOS" se hizo sentir, fue un golpe tremendamente duro para mi, en ese momento dije:" QUE HICE!!!!" pero fueron solo nuve meses que geste lo mejor que me paso en mida, la llegada de mi primer hijo gue mi nueva vida, gracias a ellos veo la vida diferente, estudie la historia de la iglesia adventista como de tantas otras, me converti en un ser abstracto y con mucha mas frialdad empece a ver la realidad, la pobre realidad, que vivi durante tanto tiempo, perdi los mejores años de mi vida, no me sirvieron mas que para la experiencia que no se la deseo a mis hijos y a nadie, quien quiera creer que crea pero el no ser feliz es algo lamentable, crei mucho tiempo que era feliz pero finalmente me di cuenta que tenia connotaciones lo menos pareceida a la felicidad. Hoy muchos de mis amigos que actualmente asisten a esta iglesia me miran como un revelde y un perdido como un condenado a transitar la infelicidad y a perderme ese cielo que me prometieron alguna vez, mi respuesta no se hace esperar: "Si "Dios" me va a condenar a la muerte eterna por pensar diferente entonce tengo frente a mi solo dos conclusiones...DIOS ES UN SER TOTALITARIO... O de no ser asi...LA RELIGION PERSIGUE OTROS BENEFICIOS GRACIAS A MI MIEDO" no tengo ams que decir, hace 11 años que no le pido a nadie para que me vaya bien, y me fue mal, bien y muy bien, sali de esa burbuja, gracias a la vida sali de esa burbuja, deseo que aquellos que esten en esta misma situacion puedan escribirme. sergiomesa432@hotmail.com NO ESTOY EN CONTRA DE CREER, ME PARECE QUE TODOS DEBEMOS CREER EN ALGO, ES NECESARIO Y FUNDAMENTAL, LO IMPORTANTE ES SABER EN QUE CREER Y SI VERDADERAMENTE SE ES FELIZ CON LO QUE SE CREE, PORQUE DE ESO SE TRATA LA VIDA, SIMPLEMENTE SER FELIZ" GRACIAS
26 Febrero 2010, 13:52
A los infortunios que se presentan en la vida los creyentes lo llamarían "pruebas" que manda Dios.
25 Febrero 2010, 21:40
Me canse de esperar, 6010 años esperando que nadie aprezca, que nadie haga algo por la injusticia de este planeta, por que nadie pare con tanta barbarie y horror, me canse de enseñarles a mis hijos a buscar alguien que no se si existe en realidad, me canse de ser victima de un cuento que algun loco supo darle forma para justificar sus miserias, cuento que no se si ademas es cierto, creo que todo pasa por la mente humana, nosotros somos los unicos responsables por todo lo que nos sucede, para bien o para mal, no hay mas responsables que nuestros actos, si existiese un ser omnipotente y omnisapiente no elegiria ayudar a 200.000 victimas de un terremoto en haiti a frenar directamente el terremoto, pienso como un humano porque nadie me enseña a entender a Dios, y el que dice ser portavoz de ese Dios es tan humano como yo, en definitiva somos parte de un mismo invento, la creencia y la guerra van de la mano y eso es una realidad ya comprobada, deseo apz en el mundo pero creo firmemente que para alcanzarla antes deberemos darnos cuenta que deberemos desacernos de aquellas cosas que nos desunen y la religion es un de ellas, un abrazo a todos y espero que sirva mi reflaccion.
05 Febrero 2010, 13:16
Si alguien ha podido expresar lo que es ser agnóstico fue Unamuno. El ensayo Mi religión es una desgarradora y conmovedora expresión de ser auténtico.
http://www.ensayistas.org/antologia/XXE/unamuno/
24 Julio 2009, 12:27
Así es, lo importante es estar bien con uno mismo, y no claudicar de las creencias o principios o fingir creencias que no se tienen.
23 Julio 2009, 14:43
Hola, como agnóstico veo que de alguna manera existen dudas en personas respecto al ateismo y agnósticismo de nosotros....igual quiza como cuando al principio de nuestra rebelión interna o pubertad de nuestros primeros años hacia la libertad del pensamiento la tuvimos.
Particularmente no creo en el bien ni en el mal, pienso que simplemente es lo mismo o igual..y de ahi parto al razonamiento sin ser tajante ni radical...el bien y el mal esta en mi vocabulario simplemente como algo relativo..blanco..oscuro..abierto..cerrado.
Aún somos pocos pero felices..jaja, totalmente de acuerdo con el autor.
15 Julio 2009, 12:57
Manuel, acabo de mandarte un correo a la dirección que indicas.
Saludos,
Eduardo
15 Julio 2009, 03:43
Creo en un Dios creador, pero tambien lo pongo en duda ,en conclusion no niego su existencia ni la afirmo totalmente , eso es ser agnostico ? , esa es mi duda , desde niño creia en Dios y en Jesus totalmente , bueno debido a que un niño cree en todo lo que le dicen , a partir de los 13 años empeze a dudar de su existencia , ahora tengo 17 y decidi creer un 50 % en un Dios creador , tambien en Jesus , o sea lo pongo en duda , no lo puedo afirmar como mi bisabuelita o muchos integrantes de mi familia , lo que hago es ser agnostico ? osea no lo afirmo ni niego a Dios , por favor te agradeceria mucho si me enviaras la respuesta a mi correo electronico el cual es conilivari@hotmail.com
11 Julio 2009, 13:21
Entre los antiguos puedes comenzar por Seneca y algunos escépticos.
11 Julio 2009, 11:32
¿Me puedes recomendar algun filosofo o autor que a ti te parezca que me puede dar más o menos una idea del agnosticismo?
Gracias
01 Julio 2009, 13:13
El ser agnóstico o ateo no tiene un efecto práctico en la vida diaria, toda vez que se trata de formas de entender la vida y el universo. Creo que si me encuentro en un grupo con ateos, agnósticos y religiosos difícilmente alguien de fuera del grupo nos podría diferenciar. El vivir intensamente una creencia personal te vuelca hacia dentro, hacia tú forma de ser, lo cual naturalmente se reflejará en tus acciones, pero es algo a lo cual tú solo te darás cuenta.
30 Junio 2009, 17:42
Si, eso lo sé. Pero el punto de mi pregunta es este: En la vida diaria, en la práctica, cual es la diferencia. En otras palabras, que lo distingue en el quehacer cotidiano. Te lo pregunto porque muchos dicen que el agnostisismo en un ateísmo práctico. ¿No se si soy claro?
Porque me parece que entre un ateo y un agnóstico no hay muchas diferencias en lo que hacen (porque supongo que no rezan, je!). La diferencia filosófica no se aprecia en la vida práctica.
Es una inquietud que tengo, porque sinceramente a mi no me gustan las etiquetas sociales. Lamentablemente forman parte de nuestra vida social para identificarnos dentro de ella.
Personalmente me identifico bastante con tu historia. Supongo que yo seré un "ateoagnóstico" porque si bien me parece que la idea de un dios personal (el judeocristiano puntualmente) es un tanto ficticia, tampoco puedo asegurar la no existencia. Como decía Carl Sagan, la ausencia de pruebas no es prueba de ausencia.
Supongo que el film de Bill Maher (religulous) muestra que es un agnóstico.
Aunque repito que en la vida diaria, no hay muchas diferencias con un ateo. Tu que opinás?
30 Junio 2009, 13:08
El ateo niega la existencia de Dios o de un ser supremo. Dios no existe ni en este ni en ningún otro mundo. El agnóstico duda de esa existencia. No la niega, pero tampoco la acepta.
28 Junio 2009, 20:39
¿Qué diferencia existe entre el ateísmo y el agnosticismo en la práctica (en la vida diaria)? Solo eso...
30 Diciembre 2008, 13:19
Así es Karl. Recuerda siempre que al ser una pareja "mixta" ambos deben respetar la creencia o increencia del otro. Tú esposa tú actitud agnóstica y tú sus creencias cristianas. Si hay respeto y tolerancia mutua las cosas dentro del hogar pueden marchar bien, el peligro es cuando uno le quiere imponer al otro su "creencia", signo de intolerancia.
Suerte y un abrazo,
Eduardo
30 Diciembre 2008, 11:04
hola te saluda karl, estuve leyendo muy atentamente el articulo que escribiste, hasta hace unas semanas mi postura en ser o no ser agnostico estaba en el limbo, mi esposa es actualmente cristiana, tenemos dos hijos a quienes adoramos y muchas veces ha tratado de llevarme a compartir con ella los temas que manejan en sus reuniones. definitivamente por lo que he leido y basicamente por el comportamiento manifestado a lo largo de mis 31 años, la decision sobre el ser agnostico me ha cambiado definitvamente en muchos aspectos, me siento mas seguro de mis ideales, siento que con ucho esfuerzo y dedicacion se pueden lograr muchas cosas y el respeto hacia otras personas o la filosofia de estas deben ser respetadas siempre y cuando respeten tambien la de nosotros... saludos