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POR QUÉ SOY AGNÓSTICO

ENSAYOS, CRÓNICAS Y CUENTOS Retroenlaces (0) comentarios (27)
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No pretendo hacer una apología del agnosticismo, el agnóstico dista mucho de ser un evangelizador o propagandizador de lo que cree o piensa; todo lo contrario, difícilmente somos portadores de una fe o de una verdad absoluta, nada más lejos del agnóstico que querer generalizar y dar por absoluta una verdad que es propia de su experiencia y, por tanto, intransferible. Apenas trataré de esbozar las causas personales de lo que considero una forma de vivir y ver el mundo.
 

Quizás haya influenciado en mí el ser un escéptico por naturaleza. Desde muy niño he dudado y he relativizado todo lo visto y oído, jamás he podido aferrarme con uñas y dientes, como lo hacen muchas personas, a una fe, sea religiosa, política o económica, y considerarla como una verdad incontrovertible y absoluta que sea el eje de mi vida.  Me aparté de toda práctica religiosa hacia los dieciséis años, aunque nunca –ni de niño- me compenetré con esa serie de ritos a los que asistía más por compromiso familiar que por verdadera vocación. 
 

Muchas veces me han preguntado si mi familia no hacía nada frente a ese manifiesto decaimiento en la fe. Un poco como inquiriendo si también eran poco creyentes y si el asunto venía por cultura familiar. Siento decepcionarlos, pero todos en mi familia son creyentes practicantes, hasta mi hermano menor. Pero, en mi hogar existió un clima de tolerancia y de libertad que permitía que cada miembro haga con su vida lo mejor que le parezca. Bajo ciertos límites, claro está. Límites que han estado ceñidos a hacer algo “útil” en la vida y no estar ocioso; aunque hubo una excepción en los dos años siguientes ha terminada mi secundaria cuando disfruté del divino ocio y no hice otra cosa que leer y leer y leer, principalmente novelas y cuentos, mañana, tarde y noche. En esa época nació mi afición a la lectura, y la lectura cuando se realiza críticamente trae a su vez el cuestionamiento de todo, incluyendo de las divinidades.
Visto a la distancia de los años, aquel tiempo marcaría mi vida futura y mi forma de ser. 

Recuerdo que a los dieciocho era un agnóstico consumado. No sabía propiamente qué significaba el término, pero ya había emprendido un camino sin retorno, a lo que contribuyó mi ingreso, en los veinte, a estudiar Sociología, mi primera profesión y a la que guardo un cariño bastante especial. Ingresar al bullicioso mundo universitario de aquel entonces, donde el marxismo ocupaba un lugar importante en el estudio de las ciencias sociales, debilitó aún más mi ya menguada fe. Pero, si bien el marxismo era ateo y vi que muchos de mis compañeros se convertían fácilmente a esa nueva fe (el ser ateo es una especie de fe), quizás por eso, por tratarse al final de cuentas de una religión laica, una “verdad absoluta”, nunca pude abrazarlo totalmente como ideología que explique en todo su sentido el universo y al ser humano; aunque sí me sirvió (y me sirve) de mucho como herramienta para analizar la realidad. De aquellos “años maravillosos” data mi curiosidad por desentrañar los procesos sociales y políticos del Perú y de cómo van las cosas en el mundo, y que ahora se ven reflejados en mis artículos de El Observador. El marxismo da herramientas de análisis muy valiosas, pero no hay que tomarlas nunca como una “verdad total”, de allí estamos solo a un paso del totalitarismo y de excluir las otras opciones, y nos ocurriría lo mismo que a los que creen ahora, ciegamente, a pie juntillas, que el libre mercado es el gran solucionador de todos los problemas. Los extremos se tocan. Felizmente los agnósticos estamos libres de todo fundamentalismo.
 

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Quizás por eso actualmente no milito en ningún partido político, pero sin que ello signifique un desinterés por la política. Todo lo contrario. Desde muy joven me interesó la cosa pública y de una u otra manera he participado activamente, con “mi granito de arena”, en el debate político del Perú.  

Políticamente me considero un socialdemócrata liberal. Liberal es una palabra que se ha vilipendiado y devaluado mucho últimamente, confundiendo –unas veces por ignorancia y otras por mala fe- el noble liberalismo político que se desarrolló entre los siglos XVII y XVIII con el neoliberalismo económico actual, que todo lo reduce a un chato economicismo primario. Evidentemente que mi profesión es hacia el primer liberalismo, el “original”, que remonta sus raíces en el humanismo y un poco más atrás en los clásicos griegos (y porque no, hasta en los evangelios como sustento humanista que dio sus mejores frutos dentro y fuera de la Iglesia). El otro, el que reduce toda interpretación económica y solución al mercado es una visión distorsionada, muchas veces creada por los grupos de interés. 

Por eso creo que el verdadero cambio en nuestro país no está tanto en las grandes revoluciones apocalípticas, sino en convertir en ciudadanos, en el más extenso y profundo significado que el término implica, a las grandes masas anónimas, con todos sus derechos y responsabilidades que los incluyan como individuos dentro de la sociedad y se sientan partícipes de un proyecto de país, de nación.  Y, para ello, el único medio político idóneo es la democracia. No hay otro. Por lo menos no se ha inventado otro que permita la inclusión social respetando las libertades.
 

En cuanto a lo social, no son necesarias muchas explicaciones. La sociología me hizo tomar conciencia que vivimos en una sociedad en que todos estamos interrelacionados y no podemos ser ciegos a los problemas que suceden. No solo por una cuestión principista, sino porque todos estamos en el mismo barco y lo que le pasa a una persona afecta a los demás.  
 

Solo añadiré que mis decisiones, equivocadas o no, las tomo por mi cuenta y riesgo, asumiendo las responsabilidades sobre las mismas. A veces me costaron la perdida de alguna amistad o de un amor que confundía los sentimientos con pensar igual. Felizmente tampoco tengo espíritu de rebaño como decía El Amauta.
 

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Siempre he pensado que para ser creyente de una religión o de una doctrina política o económica es más un acto de fe, “de creencia”, que de frío razonamiento; y, para ser ateo, se requiere “creer” que Dios no existe, se requiere fe, solo que al revés, creer que no existe divinidad alguna. Por eso muchos hombres y mujeres que se educaron en colegios religiosos o que incluso eran monjas o sacerdotes, pudieron transitar sin mucha complicación de la fe en un Dios a la fe en que no existe. Los agnósticos carecemos también de esa fe en sentido contrario.  

Pero no se piense que ser agnóstico es fácil. Descontando a los “poseros” o agnósticos “bamba” que asumen el agnosticismo como un medio de “prestigio social” sobretodo en los círculos intelectuales, el agnóstico auténtico debe crear su propia escala de valores más allá de las impuestas por la religión o la sociedad. Esa construcción axiológica es agónica, en el sentido de lucha diaria, de creación dura, a base de sudor y esfuerzo. No hay camino fácil para el verdadero agnóstico, está solo y no puede aferrarse a ninguna divinidad para buscar ayuda; por lo que te das cuenta también que en la vida todo lo que realmente vale la pena, cuesta. El ser agnóstico también forja el carácter.
 

Mi escala de valores se rige por un axioma: vivir honestamente sobretodo con uno mismo, no hacer el mal a nadie y darle a cada uno lo que le corresponde. Muchos años después, ya como abogado –mi pane lucrando y segunda profesión- descubrí que ese era un viejo precepto romano (honeste vivire, alterum nom laedere, suum cuique tribuere). Las sabias enseñanzas se repiten en la historia y en la vida.
 

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Con el correr de los años algunas amistades religiosas también se apartaron de mí lado al enterarse que era agnóstico y algunos amores también. Supongo que no tenían la fe muy firme y pensaban que los iba a “contagiar” con la escasez de la mía. Algunos de esos amores quisieron “reconvertirme”, “regresarme al redil”. Partieron de la premisa equivocada que el amor puede cambiar al ser amado, y que el ser amado está obligado a cambiar a gusto y medida de quien desea el cambio.Pusieron su mejor empeño, eso me consta, me llevaban a misa los domingos, alguna por ahí me regalaba un librito religioso que yo aceptaba por cortesía, pero no leía. Por su ruego (¿qué le puedes negar a una mujer?)  comencé, después de mucho tiempo, a revisitar el templo de Dios, lo que me permitió escuchar algunos sermones interesantes. En la parroquia a la que concurría una  ex pareja había un sacerdote que cada sermón dicho contenía una base filosófica que daba a entender que estábamos ante alguien que había tenido variadas y nutridas lecturas y no ante un simple cura rústico. Sin ser creyente seguía con mucha atención sus sermones, me gustaban desde el punto de vista intelectual. Eran estimulantes, sólidos y persuasivos.  

Al enterarse mis ex que sus esfuerzos caían en saco roto, desistían. Algunas reaccionaban mal. Imagino que era su frustración, incluso una de ellas me “prohibió” que siga asistiendo a la iglesia, por lo que deje de apreciar aquellos notables sermones (intolerancia que le dicen); olvidando que el propio Cristo fue abierto y tolerante con todos, incluyendo hasta aquellos que lo crucificaron. Solo les pido que no se propongan nada. Al no creer en ninguna verdad absoluta, el agnóstico es abierto y tolerante con todas las religiones y no cree que ninguna sea la “verdadera”. 
 

Reconozco que en algunos momentos de mi vida he buscado la religiosidad. Ese “re-ligare” del que hablan los antiguos. A veces por medio de la filosofía, otras oleteando alguna religión. Pero, esos momentos han sido breves, vanos y fútiles, a la larga siempre regresaba a mi escepticismo congénito.
 

A estas alturas de mi vida es difícil que vuelva a alguna forma de religiosidad. Tampoco puedo decir de esta agua no beberé. Aunque medio en serio medio en broma digo que de ser así elegiría la religión budista o alguna parecida que no crea en verdades absolutas, sino que sea flexible y libre. Pero, por el momento estoy bien así.  
 

Como les digo a mis amigos creyentes –un poco para incomodarlos adrede-, cuando te encuentres por partir de este mundo y suponiendo Dios exista, no te juzgará por la cantidad de veces que te golpeaste el pecho o  fuiste a misa, sino por las acciones que hiciste en este mundo –o lo que dejaste de hacer-. Sería un Dios de pocas luces si solo contabilizara la cantidad de veces que lo reverenciaste y te inclinaste ante su imagen. Y mientras siga en este mundo seguiré con mi máxima romana vivir honestamente, no hacer el mal a nadie y darle a cada uno lo que le corresponde. Hasta ahora me ha dado resultados y vivo tranquilo con mi conciencia. Amén.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es

comentarios

  1. Escrito por elobservador:

    Cada persona tiene "velocidades diferentes", lo que a alguien le puede tomar apenas unos meses a otros les tomará años. Depende de las experiencias que pasen y la evolución interna de su yo, y por supuesto que puedan poner en duda su propia fe, tarea que no es nada fácil.

  2. Escrito por Royer:

    la verdad me asombra ver a alguien qe de agnostico ahora sea cristiano aunque no lo creo inposible
    me parecio interesante el escrito parecido y diferente a lo qe yo senti , creo qe un agnostico debe ser prudente yo no digo asi por asi por qe me volvi agnostico ,a muchos no los veo preparados para poner en duda su fe y si es por mi qe sigan solo qe esa etapa ya la vivi´

  3. Escrito por RAFAEL:

    NOTO EN TU TEXTO QUE AUN NO SE HA "DESTERRADO" LA IDEA SOBRE UN SER "SUPREMO" Y OTROS U OTRAS NOCIONES , IDEAS, ETC. HUBIERA QUERIDO LEERTE YA "CASI DESPOJADO" DE ELLAS.IGUAL ES UN TEXTO DELICIOSO Y SIMPATICO. GRACIAS POR MOSTRARNOSLO.
    R.B.P.

  4. Escrito por Adriel Villena N:

    Creo que tu posición personal, ampliamente tolerante, se resume en "no necesito ser religioso para ser un hombre bueno, allá otros". Difiere, eso sí, del ateo recalcitrante que ataca a "quien no cree en lo que él no cree". (qué cosa, no?).
    Respeto tu posición, pero no la comparto.
    Porque la negación de Dios generalmente surge de la aceptación (íntima) de que es imposible vivir bajo las reglas particulares de determinada religión (mandamientos, preceptos, sacramentos, etc.); más aún, de los "excesivos" preceptos de la Biblia.
    Esa aceptación personal es generalmente producto del individualismo adolescente, y se manifiesta mediante una actitud abiertamente antagónica (ateos), o de indiferencia respecto a la fé (agnósticos).
    Observando muchas experiencias personales, mucho tiene que ver en esa actitud la presión religiosa ejercida mas o menos fanáticamente en el hogar, o por el contrario, una tibiesa religiosa que se limita a matricular al niño en un colegio cristiano, donde algunos profesores, buenos y malos, enseñan al niño sobre algo que .... en casa no se practica.
    Y de esa contradicción surge una especie de conciencia de que la fé no es tan importante, es una farsa o no existe (porque "los mayores son los que deciden, no Dios; a Dios ni se le nota, y yo apenas sea mayor, voy a hacer lo correcto a-mi-manera").
    Lo interesante, es que conforme pasen los años, tendremos hijos y el educarlos hará que nos fijemos en las virtudes de la fé, fuente de todos los valores y de todo lo bueno.
    Y así, criaremos a nuestros hijos para el agnosticismo mientras en nuestro interior una semilla guadada mucho tiempo empezará a germinar, y nos acercará a la fé..... más que al ateísmo.
    Claro, me dirás, " ahora quién piensa en casarse y tener hijos! Si me gusta una chava, convivo y punto!" Y de hijos nada, el mundo está fregao y no hay plata.....!"
    Porque "ya que no hay vida eterna, pasémoslo lo mejor en ese mundo"

    Para concluir, te cuento que a muchos nos ocurrió eso que te he relatado. Por eso pinso que es cuestión de tiempo regresar a la fé. Algunos lo harán antes de morir, por miedo al más allá, a no ser nada despus de la muerte.

    Pero otros se encontrarán antes

    Pero para todos, siempre con Dios mucho antes de la muerte, la vejez o los achaques.

    Y como siempre, será una cuestión de libertad. Esa libertad que Dios, quien nos creó a su semejanza, nos ha dado.
    Saludos.

  5. Escrito por carrasco luna julian:

    realmente es decepcionbante como los " arrepentidos " como los llaman algunos se dejan degradar la mente por personas que se hacen llamar enviados de dios estos mayormente estan en desventaja a estos tipos intelectualmente me refiero y se forjan una esperanza entendible pero definitivamente el agnosticismo nos ayuda a despojarnos de todo yugo mental pero tratyemos de seguir luchando contra esa subcultura ambiental que nos presiona actualmente , eduquemonos y ezforcemonos suerte.

  6. Escrito por carrasco luna julian:

    realmente es decepcionbante como los " arrepentidos " como los llaman algunos se dejan degradar la mente por personas que se hacen llamar enviados de dios estos mayormente estan en desventaja a estos tipos intelectualmente me refiero y se forjan una esperanza entendible pero definitivamente el agnosticismo nos ayuda a despojarnos de todo yugo mental pero tratyemos de seguir luchando contra esa subcultura ambiental que nos presiona actualmente , eduquemonos y ezforcemonos suerte.

  7. Escrito por Nicolas Ch.:

    Disculpa, quise felicitar a Eduardo Jiménez

  8. Escrito por Nicolás Chávez:

    Soy profesor en Perú. Luego de muchos años de reflexión me siento bien al considerarme AGNÓSTICO Y MUY FELIZ, TENGO PAZ ...
    es cierto que muchos "creyentes" no comprenden ni toleran al ateo o también al agnóstico.
    Te felicito Cristian, pues me identifico plenamente con tu artículo

  9. Escrito por elobservador:

    Al negar a Dios, ergo, no crees en él.
    Por otra parte, el agnosticismo dista mucho de cualquier forma de ateísmo, tenga el adjetivo que tenga. En eso somos bastante tolerantes.
    Saludos,
    Eduardo

  10. Escrito por Marcelo:

    El ateo no es quien "no cree" en Dios, sino aquel que niega que Dios exista.

    Quizás filosóficamente sea más sólida la posición afirmada por el agnóstico, pero en la práctica es un "ateísmo vergonzante".

    No la voy a hacer larga: les dejo un par de enlaces que explican mejor el punto mejor que yo.

    http://razonatea.blogspot.com/2006/07/por-qu-no-soy-agnstico.html
    http://100volando.blogspot.com/2007/04/qu-quiere-decir-ser-ateo.html

  11. Escrito por elobservador:

    Efectivamente, el ser agnóstico implica todo un proceso que puede demorar años o hasta décadas enteras. Al ser un "viaje interior" de interrogación sobre uno mismo, el universo y la idea de Dios, el tiempo de duración de la travesía depende de cada viajante. No existen caminos cortos o libros de autoayuda. Todo depende de quien inicie el viaje con una pregunta tan sencilla y tan difícil a la vez como la existencia de un ser superior, creador de las cosas.
    E. J.

  12. Escrito por Guillermo Donayre:

    vEO EN LO ESCRITO BUENA PARTE DE MI VIDA OBVIAMENTE CON DIFERENCIAS DE FORMA MAS QUE DE FONDO. SOY MEDICO NEUROLOGIO DE LA CIUDA DE IQUITOS Y EL INICIO DE MI AGNOSTISMO FUE INICIALMENTE PREGUNTANDOME A LOS 17 AÑOS LA RAZON DE LA FE SIN ENCONTRAR RESPUESTA.NADIE ES AGNOSTICO AL DESPERTAR EN LA MAÑANA SINO QUE ES UN PROCESO DE AUTOIDENTIFICACIÓN.OBVIAMENTE CADA QUIEN DENTRO DE SU EXPERINCEIA PERSONAL LLEGA A ESTA LIBERTAD DE PENSAMIENTO.

  13. Escrito por Rocío:

    Hola Eduardo, te felicito por tu posición, estoy de acuerdo con tu máxima, la mía es "Haga su propio deseo con responsabilidad", no me interesa ser el deseo de los demás, porque los otros crean que están en lo correcto y yo no, no voy a seguir sus consejos, si a ellos les funciona perfecto, que sean felices, no me interesa convencerlos de lo contrario. No me interesa ser luz para nadie, solamente para mí, soy mi propia luz, soy mi propio guía.

  14. Escrito por elobservador:

    Adrian, creo percibir en tú comentario algo común que nos suscede a los agnósticos que vivimos en una comunidad creyente: el vernos como "raros" y peor aún el querer imponernos los otros sus creencias por considerarlas la "verdad". Muchas veces lo hacen de buena fe; quizás en sus parámetros de vida piensan que los equivocados somos nosotros y se sienten obligados a "salvar" nuestras almas, como me pasó a mi con algunas parejas sentimentales que tuve en el pasado. Un poco que entra también el chantaje sentimental: "si me quieres debes hacerlo...". Creo que uno debe mantenerse firme en sus convicciones y si una pareja o tú familia o tús amigos no te comprenden, no los odies ni prejuzgues, pero haz tú vida conforme a lo que te parezca correcto a tí y no a los otros. Al final vivirás mejor contigo y con tú conciencia.
    Un fuerte abrazo,
    Eduardo

  15. Escrito por Adrian Bastidas:

    Hola soy una persona que en el pasado fui católico pero no por principio propio sino por el de mis padres y familiares, mi edad es de veinticinco años y desde los dieciocho años perdí a lo que se le puede llamar la fe creo que un tanto por algunos problemas y dificultades que tuve en esa época pero en gran parte fue por la curiosidad y las ganas de saber el porque de las muchas cosas que pasaban a mi alrededor no tenían una explicación lógica y que todo según todos simplemente pasaban por la voluntad de dios, a medida que empece a cultivar mas mis conocimientos por medio de la lectura, la universidad y una infinidad de documentales del discoveri channel y la national geograpihc empece a cambiar mis perspectivas a mirar que existían explicaciones lógicas y mas coherentes, (con esto no quiero ofender ni agraviar a las personas creyentes). Fue entonces que empece a estudiar un poco sobre el ateísmo pero al investigar y ver que se trataba de un no culto a dios me izo desistir quería que mis pensamientos y principios no se basaran en llevar la contraria a otras personas ni mucho menos que mis familiares y amigos se sintieran ofendidos por mis ideales; entonces simplemente concluí que no era necesario creer en un dios o negar que existe como tu dices y seguir con mi vida dejando que los demás continúen con la suya como mejor les parezca.
    La verdad es que en ese momento no conocía el agnosticismo entonces seguí con mi vida normal sin crear polémicas tratando de hacer entender sutilmente a mis familiares el camino que había decidido tomar referente a mis pensamientos y creencias. En un principio fue muy difícil que me entendieran trataron por todos los medios en hacerme entrar en razón según el razonamiento de ellos, me tildaron de ateo incluso de satánico quizá por el tipo de música que escucho, bueno lo único que podía hacer es entenderlos y explicarles en buena forma, poniendo en practica los buenos principios que ellos como padres me inculcaron, que mi posición no era la de llevarles la contraria ni faltarles al respeto sino que era algo que ya había decidido, que no les afectaría y lo único que necesitaba era un poco de tolerancia y respeto; con el transcurrir del tiempo fueron aceptándolo y se fueron calmando los ánimos.
    Un día recuerdo que una niña muy linda tocó a la puerta de mi casa con el fin de darme a conocer el evangelio y la palabra de dios según sus palabras, no sé por que seguramente fue por su hermosura que accedí a escucharla. Hablaba con una seguridad que me dejo atónito, luego de escucharla brevemente la interrumpí, porque no me pareció justo que estuviera gastando sus palabras en mi, enseguida le hable de mí y mi forma de pensar muy amablemente me dijo que me entendía y respetaba; entonces ella se refirió hacía mi como agnóstico, sin saber lo que significaba lo negué y le pedí una explicación de que se trataba, me dijo que por su creencia y por ser hija de dios no podía hablarme de ello que su misión era la de promulgar la palabra del señor; de inmediato consulte una enciclopedia para saber de que se trataba y para mi sorpresa entendí entonces que yo era un agnóstico desde hace mucho tiempo pero que no lo sabia. Desde los veinte años aproximadamente sé muy bien lo que es y puedo decirlo sin temor a equivocarme que lo soy.
    Hey espero que les haya gustado mi historia y también agradecer por sus escritos son un gran aliciente. Solo tengo que decirles gracias

    Basta con poner en practica los principios de ti mismo, basta que creas en ti, que tengas confianza, no esperes que una divinidad o milagro haga realidad tus sueños o solucione tus problemas, cuando te lo propones puede hacer cualquier cosa solo tienes que creer en tus capacidades y luchar para conseguir lo que desees así todo se hará realidad...

  16. Escrito por Dayana Lowndes V.:

    Considero que parte de lo que me hizo decidir ser agnòstica es el gran acoso que sufrimos quienes no formamos parte de una religiòn al ser contìnuamente atacados y lavados el cerebro por quienes sì profesan una y considero que al aceptarlos como son, sus creencias y de igual manera respetarlos, todos ellos deberìan hacer lo mismo con nosotros ya que la humanidad necesita màs tolerancia para con todos ya que la falta de la misma es la que nos ha llevado en muchas ocasiones a las guerras.

  17. Escrito por Gerardo J. González:

    Saludos amigo Eduardo, realmente hoy fue que conoci esa palabra, e leido varios articulos y creo identificarme con esta postura y no por el hecho de asumir o no esta filosofia, sino por el no poder asumir alguna otra por el hecho de no tener las pruebas propias para poder creer o nop en alguna de ellas, ni mucho menos en el que tenga o sea necesario tener alguna identificación religiosa.
    Estoy de acuerdo y creo que lo importante es lo que hagamos a diario, nuestra postura en la sociedad, el dia a dia.
    Llegue a esta pagina por casualidad de la vida, sin embargo me gustaria poder leer mas sobre tu forma de pensar que me parece muy acertada y buena para tomar en cuenta.
    Saludos desde Cumaná, Venezuela
    gerardo_udo@yahoo.com

  18. Escrito por Christian Munoz:

    Me alegra leer el artículo y conocer a través de tus palabras a una persona que utiliza el pensamiento crítico que es muy importante no sólo para encontrar un equilibrio personal sino también para mantener nuestras instituciones democráticas y no ceder ante los dogmas. Saludos de un compatriota desde Europa Central.

  19. Escrito por elobservador:

    Todo camino auténtico es personal y cuesta forjarlo. Lo importante es ser uno mismo y no causar daño a nadie.
    Un abrazo,
    Eduardo

  20. Escrito por marco:

    Sabes agradesco tus palabras ante cualquier postura las encuentro sinceras y reales y creo en el proceso evolutivo del agnostismo es complejo personalmente me encuentro en una etapa de trancisición donde cuestionas absolutamente todo ¿si existe un dios porque tanta injusticia? aunque fui criado en el catolicismo gran parte de mi vida fui envuelto en la fe catolica y la creencia de dios ,tambien a los 17 años deje de ir y compartir en la iglesia desde aquella epoca no voy mi maxima es no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti y aunque tengo un gran respeto por todas las creencias religiosas aun asi no dejo de cuestionar la existencia quizas mas que de un ser superior mas bien de justicia y equilibrio .
    perdon por explayarme demasiado y gracias,por tus notas y por darme la oportunidad de escribirte.
    Carpe Diem.

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