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TLC AD PORTAS

Posted by elobservador on 27 Junio, 2006 19:35


El TLC tiene la ventaja adicional de amalgamar a la izquierda anti Estados Unidos en torno a un programa conjunto de manifestaciones, presiones de ONG, publicaciones en diarios y revistas, desgarros de vestiduras y otros histrionismos similares. La izquierda “caviar”, la izquierda “salchipapa” y las demás formas se unen a una sóla voz: No al TLC. 

Estoy seguro que ni siquiera han leído el diez por ciento del tratado como para opinar con fundamento. Pero le achacan tantas “pestes”, muchas de ellas sin base sólida, que al ciudadano común y corriente lo confunden (dicho sea de paso el ciudadano común y corriente está en su mayoría a favor del TLC).
 

Y los arranques histéricos de cierta izquierda se agudizan al saber que el APRA, su eterno rival, apoya la suscripción del TLC. Ya Javier Diez Canseco (el mismo que se opuso a la explotación del gas de Camisea por más de veinte años) quería imponer una “tinterillada” en el Congreso para que no se apruebe el tratado en esta legislatura.
 

En primer lugar, es un grave error y un disparate decir que Toledo quiere un TLC sí o sí antes de irse. En principio porqué Toledo por más presidente que sea no tiene mayoría en el Congreso para aprobar el tratado, así que dependerá del consenso de las agrupaciones políticas más que todo. A lo sumo puede exhortar o instar a que el Congreso decida más rápido. Nada más.
 

Por otro lado, el Congreso tampoco puede negociar cláusulas o pedir adendas o añadidos al tratado, debido a que su obligación constitucional es aprobarlo o no. 
 

Asimismo, un referéndum para el TLC no es constitucional, debido a que la carta política no contempla referéndum para los tratados comerciales.
Por otra parte, tampoco sería viable un referéndum ya que siendo un tema eminentemente técnico al politizarlo los grupos de interés se desnaturaliza completamente. Con la misma lógica deberíamos someter a referéndum hasta los tratados de extradición y de colaboración eficaz entre los estados, temas que escapan a una consulta popular. 

Que el actual Congreso no deba verlo es falso también. El actual Congreso tiene facultades para ver los temas que estén en agenda hasta el 26 de Julio, incluido el TLC. Mientras no se instale el nuevo Congreso, el actual está legitimado para ver todos los temas pendientes; además que el actual tiene todos la información necesaria para aprobarlo o desaprobarlo. 
 

Lo que ha faltado en este debate excesivamente ideologizado es mayor serenidad y calma para debatir las bondades o defectos que puede traer el tratado. El grado de compensaciones necesarias para sectores sensibles como el agro tradicional, es un ejemplo de ello.
 

Lamentablemente no se ha hecho docencia en la ciudadanía, por lo que de ambos bandos, tanto la izquierda anti yanqui como los pro TLC, se ha tergiversado muchas cosas.
 

Debemos recordar que el TLC es apenas un instrumento, no la llave mágica de nada, debemos ponerlo en su contexto. Es necesario suscribir la mayor cantidad de tratados comerciales sin anteojeras ideológicas o políticas. Algo que demuestra la historia es que las naciones que más comercian son las que más prosperan. Tenemos una oportunidad y responsablemente, sin las anteojeras ideológicas, la debemos aprovechar. El futuro de nuestro país y el de nuestros hijos está en juego.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es

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