QUO VADIS HUMALA?
No era nuestra intención escribir de nuevo sobre Humala, ni menos comenzar nuestro blog con otro “affaire” de su entorno, preferimos dedicar El Observador a temas a veces inactuales pero más trascendentes que el desbande de la bancada humalista.
Tampoco vamos a entrar en lo anecdótico de la defección del congresista Torres Caro. Si fue patriótico u oportunista, si fue demócrata o aprovechado para subirse al carro del ganador, si se le debe levantar un monumento o un cadalso. Eso es anecdótico y se lo dejamos a la conciencia del propio Torres Caro. Personalmente no me gustan los trásfugas ni aquellos que abandonan su tienda política en desgracia, salvo que existan fundamentadas razones. Creo que el Sr. Torres Caro sabía muy bien al proyecto autoritario en que se metía cuando ingresó al partido nacionalista y sobretodo que estuvo en el grupo más íntimo de Ollanta Humala al punto que fue su primer vicepresidente. (Es curioso como Torres Caro ha pasado de la noche a la mañana del estatus de acosador sexual de alumnas a defensor de las libertades y la democracia).
Preferimos ir a un análisis más de fondo.
En la pos data al artículo Con quien le conviene competir a Ollanta Humala del 12.4.06 (http://elecciones2006.perublog.net/1039_elecciones2006/archive/3320_con_quin_le_conviene_competir_a_ollanta_humala.html) haciendo un análisis comparativo entre el Fredemo en 1990 y la UPP-Partido Nacionalista actual, decíamos que una de las semejanzas (bastante evidentes entre ambos, así como el desenlace que se produjo en la segunda vuelta) fue que las dos agrupaciones lograron colocar un buen número de congresistas que luego se “desperdigaron” en distintas bancadas, “acomodándose” a los vientos que en la política soplaban (Otra coincidencia es que ambos lograron poner una buena cantidad de congresistas -45 aproximadamente para UPP-, congresistas que luego se “desperdigaron” en distintas bancadas, “acomodándose” a los vientos que en política soplaban. Del movimiento “Libertad” ya no queda nada. Del Partido Nacionalista es posible que de acá a un tiempo se diga lo mismo).
Y lo decíamos por la fragilidad institucional y organizativa de la agrupación política sobre la que se sostiene Ollanta Humala. No tiene cohesión, no tiene mística, y sólo los une una amalgama de intereses contrapuestos. Era muy probable que de no ganar las elecciones presidenciales se iba a producir el desbande de su bancada; pero, para ser sinceros, nunca pensamos que iba a ser tan pronto. Nosotros imaginábamos un escenario pos 28 de Julio en el cual, poco a poco, medio solapa algunos y otros no tanto, la bancada se iba a desmembrar con ayuda muy probable del viejo partido de Alfonso Ugarte, ducho en estos menesteres. Pero la cosa ha sido más rápida de lo imaginado. Y no es culpa del APRA ni de nadie, sino del propio Humala y su afán de querer aliarse con sectores radicales de la izquierda que no creen mucho ni en la democracia representativa ni en el Estado de Derecho, y por añadidura son archienemigos declarados de Alan García y del APRA, y esperan que no termine su mandato. El nacionalismo, por definición ideológica, no tiene nada que ver con el marxismo, Velasco –icono y pensamiento guía de Humala- es un claro ejemplo de ello.
A lo que debemos añadir que la agrupación de Humala tiene dentro de si el germen de la autodestrucción. Es algo innato, genético en ella, y que requería para su robustecimiento en democracia de una cuidadosa estrategia de crecimiento y revisión de su sustento ideológico y doctrinario, lo cual dista de aliarse con los marxistas locales, muchos de ellos trásfugas que se han paseado literalmente por distintas tiendas políticas.
De continuar así –no sabemos el grado de desmembramiento de su bancada, UPP tampoco está muy contenta con el “matrimonio” con los nacionalistas- es probable que no tenga un grupo de presión importante dentro del Parlamento y sólo le quede la calle para hacer oposición, a lo cual le llevarían sus nuevos aliados de la ultraizquierda que no sacaron ni el uno por ciento de la votación y que usan al pobre Humala como caballito de batalla para sus propios fines (no podemos descartar como hipótesis de trabajo una injerencia del propio Chávez en “recomendar” a su “ahijado político” una alianza con los grupúsculos radicales de izquierda en el complicado ajedrez regional de desestabilización de gobiernos democráticos que no le son simpáticos o afines a sus ansias de expansión imperial caribeña).
Sería un triste final para un movimiento que pudo ser importante en la escena política y si Humala no hace cambios dramáticos y urgentes, quizás de acá a un tiempo se hable de un comandante que quiso ser presidente y de cuyo nombre ya nadie se acuerda.
Pos data: Mientras nosotros nos ocupamos del “affaire” Caro, se nos pasa una noticia importantísima y con mayor relevancia para el futuro de nuestro país: la invitación personal del presidente de Brasil, Ignacio Lula da Silva al presidente electo Alan García Pérez, con avión presidencial del primero y todo. La invitación no es casual y no escapa al interés de Brasilia por tener como socio comercial en el Pacífico al Perú, más ahora que el “fantasma” de la injerencia de Chávez en nuestro país se ha evaporado. Esta alianza nos conviene a nosotros también, sobretodo por el contrapeso geopolítico que le podemos hacer a Chile, interesado también en ser el puerto líder de las exportaciones en el Pacífico Sur (porqué creen, amigos lectores, que los chilenos están tan interesados en nuestros puertos). Debemos ver esta y otras alianzas estratégicas más en el largo plazo y con visión de futuro, algo que a nuestros vecinos del sur les sobra por supuesto.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es

